Cristóbal Fortúnez: "Se me hace raro que algo tan estúpido influya tanto"

  • Tupecitos, tatuajes, ‘shorts’ vaqueros con dobladillo, bolsas de tela, leopardos, bigotes, mocasines sin calcetín, bulldogs franceses, gafas de ‘nerd’, Casios... El blog ‘Fauna mongola de Madrid’ dice lo que todos pensamos cuando sorteamos estos obstáculos al pasear por el barrio enrollado de cualquier ciudad.
Ilustración de Fauna Mongola.
Ilustración de Fauna Mongola.
Cristóbal Fortúnez

Alguien le pidió que colgara en Internet seis monigotes inspirados en unos dibujos de su hermana. Les añadió un pequeño texto y el blog empezó a echar humo. Cristóbal Fortúnez, que desde entonces no ha dejado de actualizar por miedo a quedar mal con los lectores, se recrea en los disfraces que usa la gente para parecer única, con todas sus prisas y falta de paciencia. No hay que ser muy lince para descubrir qué barrio madrileño frecuenta este gallego admirador de Hockney, Warhol, Campin y de la basura en general, así que conviene echarse un vistazo a uno mismo antes de reírse de sus pobres diablos. No vaya a ser...

¿Has ido redefiniendo el blog en función de su acogida?

Quiero pensar que no he cambiado nada, excepto que intento seguir un ritmo regular y que hay tantos comentarios que ya no los puedo responder. Aunque los leo todos. Trato de hacer cuatro entradas al mes, pero muchas veces a mitad de semana me doy cuenta de que el dibujo que estoy haciendo apesta y empiezo otro. Por lo que suelo perder el ritmo a menudo.

La mayoría de los comentarios son aduladores.

En principio no me molestan las críticas negativas, pero es verdad que no son demasiadas. Supongo que si fueran mayoría me sentiría un poco mal. Pero también me dan caña y me parece lo más normal del mundo. Esto es Internet. Aprendo de las críticas, no lo voy a negar. Alguna gente que sabe mucho más de moda que yo me aprieta los tornillos y estoy aprendiendo un montón sobre algo de lo que ignoraba todo hace solo un año. Lo malo es que ahora soy consciente de lo mal que visto. Y empiezo a sentir la presión.

¿Te encuentras a gusto con la etiqueta de bloguero?

Hombre, por definición, un bloguero es alguien que escribe un blog, por lo que es lógico que lo sea. Lo que pasa es que asocio la palabra a una especie de quinto poder por detrás de los medios de comunicación tradicionales, y se me hace raro pensar que algo tan estúpido como Fauna mongola pueda tener influencia en la gente. A veces dicen: «Este es Cristóbal. Tiene un blog» y yo pienso que lo del blog es lo de menos. Preferiría ser presentado como un tipo que hace monigotes. De todas maneras, la etiqueta me hace gracia.

¿Tus lectores lo tienen claro o te confunden con un coolhunter?

Me divierte que para alguna gente mi blog sea una especie de coolhunting y para otros sea un patíbulo donde ejecuto a la gente que se las da de moderna. Yo nunca comento quién tiene razón o no porque en un medio 2.0 la obra pertenece menos al autor y más a la comunidad. Me hace gracia que siendo el blog tan personal, centrado en mí y mis opiniones, cada uno arrime el ascua a su sardina. Y me parece genial. Si releo las entradas, veo contradicciones en todos los lados, pero me da igual, porque Fauna mongola es algo tan poco serio como su nombre indica.

¿Tienes una relación de amor/odio con todo lo que sea alternativo o moderno?

Sí. Me atrae y me siento culpable. A veces demasiado, y pienso: «Me voy a ir a vivir a una cabaña al monte o a una comunidad hippy». Poco después me digo: «Allí no venden Coca-Cola y serías infeliz. Además, morirías a los dos o tres días».

¿Hay ironía en tu estilo mongolonaíf? Es más propio de un indie ñoño que de un fan de Black Sabbath prejuicioso.

No concibo el mundo sin ironía. Cuando empecé a hacer los dibujos tenía muy claro el estilo que me interesaba. Impreciso y detallista, como el de un niño de ocho años que intenta dibujar muy bien a Fernando Alonso o Hanna Montana. Y sí, soy un seguidor de Black Sabbath con prejuicios, pero también soy superfan de M83 o Luar na Lubre, así que imagínate. ¡El mongolonaíf debo de ser yo!

¿Qué tal llevas lo de despellejar a unos personajes con los que compartes códigos y espacios?

Lo llevo genial porque soy el primero en admitir lo capullo y poco digno de admiración que soy. Asumo que la gente entiende que en el blog nunca se dice: «Mira lo penoso que eres, gusano. Aprende de mi grandiosidad». Como mucho, llegado el caso, alguna vez querré decir: «Baja de la nube y acepta que no molas tanto». Todos tenemos cosas que ocultar tras la ropa cara y vistosa. Si aceptamos eso, yo ya soy feliz.

¿Hay alguno de tus monigotes al que tengas un especial cariño y otro que te dé mucha grima?

Les tengo mucho cariño a los del primer post. Mucho. También a los personajes de M People, inspirados en unos amigos —que si no lo digo me cuelgan—, y al personaje de Mi vida bohemia. Me da grimilla el chaval de Gabardinas de cuero, porque estuve a punto de comprarme una hace unos diez años y, como los ex fumadores, vivo instaurado en el resentimiento y el rechazo.

¿Para cuándo un retrato de esos tipos que pedalean en bicis fixie como si fueran un complemento más de su estilismo? Son legión.

¡No te lo vas a creer! Estuve a punto de subir uno sobre el tema, pero el resultado no me satisfacía demasiado y tuve que sustituirlo por el de Ghost in the chándal, que también es relativamente deportivo.

¿Te ha felicitado alguien por una ilustración que (sin saberlo) era su viva representación?

Una de las personas de aspecto más mongolo que conozco. Bendita inocencia. Qué momento más bello.

¿En qué nuevos proyectos estás trabajando ahora?

Soy de esos que piensan que si hablas de proyectos futuros nunca llegan a cumplirse. Perdona que no te conteste. Como habrás visto, soy un poco como Mariano Rajoy, que por cierto es paisano mío.

http://faunamongola.blogspot.com/

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