Ésta es su segunda misiva a dicho periódico, después de que el pasado 26 de enero pidiera en otra carta la celebración de un referéndum entre los españoles sobre el Estatuto de Cataluña.

En su carta, Tejero apela a su derecho a "poder denunciar, primero aquí y luego si quiero en un juzgado de guardia, a quienes cometen actos contrarios a ella (la Constitución) o la denigran, para que por quienes corresponda se esclarezcan estos actos y si son ilegales, se castiguen", en referencia al Estatuto catalán.

Pide al Gobierno que se termine "esta farsa"

Expulsado de la Guardia Civil y condenado por su implicación en el 23-F, Antonio Tejero pide en su carta que el Gobierno y los partidos catalanes "terminen esta farsa y pidan perdón al pueblo por el desprecio" con el que están tratando a la Constitución.

En la misiva, titulada "En uso de nuestros derechos", Tejero se ampara en sus "derechos constitucionales" para pedir cuentas por el Estatuto catalán y considera que los políticos quieren a los ciudadanos "como a los tres monos, ciegos, sordos y mudos". 

Tejero considera que los políticos quieren a los ciudadanos "como a los tres monos, ciegos, sordos y mudos"

"Primero se reforma la Constitución y luego se mata a España, y esto lo pueden endulzar poniendo también nuevas palabras para que Doña Leonor pueda reinar en España, si aún queda algo de ella", indica.

Pide al rey que se pronuncie

"Me gustaría mucho que el Monarca se pronunciara sobre este hecho vandálico que nos amenaza y que también afecta a la Corona de España de la que es depositario, como es natural, antes de que sea irreversible", añade.

A caballo entre Madrid y la Costa del Sol

El ex militar de 73 años protagonista del asalto al Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981 vive, veinticinco años después, en familia entre Madrid y el núcleo costero de Torre del Mar, en el municipio malagueño de Vélez-Málaga, donde estuvo destinado como mando de la Guardia Civil,Costa del Sol.

Nacido el 30 de abril de 1932, ingresó en la Guardia Civil en 1951 y fue jefe de la Comandancia de este instituto en Guipúzcoa, de donde tuvo que pedir el traslado forzoso a raíz de unas declaraciones públicas contra la legalización de la ikurriña.

Ya destinado en Málaga, desautorizó una manifestación previamente permitida, medida que justificó en que España estaba de luto por la muerte en atentado del presidente de la Diputación de Vizcaya, y fue arrestado por este hecho por decisión de la Dirección General del Cuerpo.

Ya apuntaba maneras

Fue expedientado en 1978 por su carta abierta al Rey en El Imparcial en disconformidad con la Constitución, mientras que en noviembre de ese año fue arrestado de nuevo al aparecer su nombre ligado a la Operación Galaxia, que pretendía acabar con la naciente democracia española, y fue condenado a siete meses y un día por participar en esta primera intentona golpista.

Salió en libertad condicional hace nueve años, después de cumplir algo más de la mitad de sus treinta años de condena

Condena de treinta años

La posterior intentona golpista del 23-F le costó una condena de 30 años, de los que cumplió algo más de la mitad.

Hace nueve años obtuvo la libertad condicional, y desde entonces guarda un mutismo que sólo rompió en una reciente carta pública en la que pidió un referéndum entre todos los españoles sobre el Estatuto catalán, ante lo que consideró un intento de "mandar España a tomar viento".

Mientras estuvo en prisión se dedicó a pintar, además de cultivar un huerto y escribir sus memorias y, al obtener la libertad condicional, continuó con la creación artística de paisajes y retratos que vendía por encima de las 400.000 pesetas la unidad.

Ahora lleva una vida normal y, en verano, se le ve a veces en la playa o en la piscina acompañado de su esposa.

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