Arte eterno bajo la piel: el mundo del tatuaje sigue gozando de buena salud

  • Las peticiones no cambian: letras, símbolos, dibujos varios...
  • Todo su universo se reunirá en dos semanas en la convención de Zaragoza.
  • JuanPe Tattoo, tatuador madrileño: "Disfruto de cada tatuaje que hago, desde el más simple hasta el más complejo".
JuanPe Tattoo ganador del Premio al Mejor Tatuaje en la pasada edición de la Zaragoza Tattoo Convention.
JuanPe Tattoo ganador del Premio al Mejor Tatuaje en la pasada edición de la Zaragoza Tattoo Convention.
JORGE PARÍS

Helmut y Erika Simon se llevaron el susto de sus vidas cuando en 1991 se toparon con un cadáver en los Alpes italianos. El cuerpo resultó ser el de Ötzi, la momia humana natural más antigua conocida. Cuando los científicos examinaron el cuerpo, se sorprendieron al encontrar en él múltiples tatuajes. El hallazgo demostró que el arte de dibujar bajo la piel es tan antiguo como el ser humano.

Hoy, el mundo del tatuaje cuenta con millones de fieles en todo el mundo, aunque ya no exista el 'boom' de hace diez años. Los hay que se tatúan por estética y los que quieren con ello marcar a fuego un elemento simbólico. Abundan los que optan por letras de nuestro alfabeto, mientras que otros piden caligrafía oriental, retratos de familiares o motivos de religiosos. Nada pasa de moda, una estrella, un símbolo o la cara de la madre de uno, que todavía la siguen pidiendo. La gente sigue pidiendo de todo y la capacidad de sorpresa del tatuador nunca se desborda.

El abanico es tan amplio como la propia imaginación. "Un tatuaje es una obra de arte en la piel, algo muy personal", apunta Íñigo Abril, uno de los organizadores de la que será la gran cita anual con el universo del tatuaje en España: la Zaragoza Tattoo Convention, cuya tercera edición arrancará en la capital aragonesa el 4 de febrero.

Que no pare la tinta

La convención internacional, enmarcada dentro del Motor Show Festival que organiza la Feria de Zaragoza, ofrece al visitante la posibilidad de presenciar en directo el trabajo de algunos de los más prestigiosos tatuadores del planeta. Artistas venidos de países como Tahití, Japón, Italia o Grecia rivalizarán con una nutrida representación española.

"Los tatuadores españoles no tienen nada que envidiar a los extranjeros", apunta Íñigo, que remarca el buen momento que vive el tatuaje en nuestro país. "Hoy en día, mucha gente que viene de estudiar Bellas Artes ya puede adentrarse en un mundo en el que antes era poco menos que imposible entrar".

Parte de esa evolución obedece al cambio en la mentalidad de la sociedad española. "Se ha pasado de asociar el tatuaje con la marginalidad a verlo como algo normal", apunta Íñigo. "Y a pesar de que no son pocos los que han visto cómo se los rechaza en un trabajo por lucir un tatuaje, cada vez son menos los que piensan que una persona tatuada es alguien conflictivo", afirma Íñigo. "De la misma manera, existen multitud de mitos por desterrar, como el riesgo de contraer una enfermedad: cualquier estudio profesional cumple unas estrictas condiciones de higiene y esterilización".

Precisamente para luchar contra esos mitos y hacer frente común ante la disparidad de normativas a nivel nacional y local se ha constituido la Unión Nacional de Tatuadores y Anilladores Profesionales, que se presentará de manera oficial en esta edición de la Zaragoza Tattoo Convention. A tatuarse tocan.

Adicta a las agujas

La británica Isobel Varley, la mujer más tatuada del mundo, será la estrella invitada de esta edición de la Zaragoza Tattoo Convention. A sus 73 años, y con la práctica totalidad de su cuerpo decorado (salvo la cara y las palmas de las manos), se ha convertido en un mito. Al contrario de lo que cabría pensar, su afición es reciente: se hizo el primero a los 49 años, cuando visitó un congreso de tatuajes. Después vino otro, luego otro, y otro... Como curiosidad, luce en su cabeza un total de 16 tatuajes de penes, exactamente el mismo número de piercings que cuelgan de sus genitales.

JuanPe Tattoo, tatuador madrileño

Fue el flamante ganador del Premio al Mejor Tatuaje en la pasada edición de la Zaragoza Tattoo Convention gracias a una fiel reproducción de La Piedad de Miguel Ángel. Tras pasar por varios estudios madrileños, fundó el suyo propio en su barrio, Orcasitas.

¿Cómo se inició en este mundo?

Vi un programa en la tele y decidí que quería aprender. Entonces era muy complicado comprar el material. Hice un curso y empecé a hacer tatuajes en casa, haciendo chapucillas a los amigos, la familia...

'La piedad' de Miguel Ángel, en versión de JuanPe Tattoo.¿Y se dejaban?
¡Vaya que si se dejaban! Venía muchísima gente... ¡Mi casa parecía la del camello del barrio! (risas).

¿Cuál es el secreto de un buen tatuador?

Además de dominar la técnica y cuidar extremadamente la higiene, te tiene que gustar mucho este trabajo, ser muy constante y saber dónde están tus límites. Si no vas a hacer algo bien, es mejor que no lo hagas.

¿Cuáles son los suyos?

Tardé años en empezar a hacer retratos, por ejemplo. No quería tatuarle a alguien la cara de su hijo y que se pareciese a la de su sobrino... (risas).

¿Aún hoy sigue diciendo que no a algún tipo de tatuaje?

Sí. No tatúo símbolos políticos de ninguna clase. Un escudo del Madrid o del Barça, todavía, pero no una esvástica, como me han llegado a pedir. Tampoco a menores de 16 años, aunque vengan acompañados de sus padres. Me han traído hasta a niños de 7 años... Simplemente es algo que no estoy dispuesto a hacer.

Hace años, los tatuajes experimentaron en España un boom. ¿Cuál es su situación actual?

Ese auge se ha mantenido, aunque de manera más estable. Ha pasado de ser una moda a algo más normalizado.

¿Disfruta más con algún tipo de tatuajes?

Disfruto de todo lo que hago, desde lo más simple, que a veces no es necesariamente lo más fácil, hasta lo más complejo.

El año pasado ganó el premio de la Tattoo Convention. ¿Cómo sientan los reconocimientos?

Es una alegría inmensa. No me lo esperaba. Siempre es muy gratificante que reconozcan tu trabajo.

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