Carod Rovira
El ex vicepresidente catalán Josep Lluís Carod Rovira. EFE

El ex vicepresidente catalán Josep Lluís Carod Rovira ha afirmado que el proceso de paz en el País Vasco ahora "va en serio" porque cree en el anuncio de ETA de alto el fuego. Además, ha opinado que la situación política favorece el fin de la violencia.

"En el comunicado y, sobre todo, en la situación y el entorno político de hoy se dan unas condiciones que nunca se habían dado", ha dicho este martes en declaraciones a Rac1, y ha subrayado que el terrorismo no acaba de golpe sino que es un proceso, como en el caso irlandés.

Carod admite que el comunicado de la banda terrorista no habla de abandonar las armas, pero ha insistido en que "no todo se hace de un día para otro", de la misma manera que las policías española y francesa seguirán deteniendo a etarras.

Ha resaltado que el comunicado dice "en parte literalmente" lo que un conjunto de personalidades internacionales le había pedido, y que no habla de los presos, lo cual entiende como "dejar al lado elementos que ahora podrían dificultar un proceso de paz definitivo". Sin embargo, considera necesario también que se deje de imponer el impuesto revolucionario a los empresarios.

El ex líder de ERC ha remarcado la apuesta de la izquierda abertzale por la vía política: "Llega un momento en que quien hace un gesto valiente y se impone no es tanto ETA, sino la izquierda abertzale, y dice basta a ETA". De hecho, defiende que la izquierda abertzale se presente a las elecciones, "solo faltaría", y ha insistido en felicitar a Arnaldo Otegi y a quienes apuestan por la vía democrática.

Reunión con ETA

Al preguntársele por su reunión con miembros de ETA en 2004, ha asegurado que volvería a hacerlo si fuera necesario, y consideraría "cobarde" no hablar con una banda que utiliza la violencia para explicarles que es una vía muerta. Ha admitido que fue con la sensación de entrar "en una dimensión desconocida; extraño en un territorio extraño".

Carod ha asegurado que se reunió mañana y tarde con dos integrantes de ETA, les explicó la realidad catalana y que la violencia no iba a ningún sitio, pero no salió ningún acuerdo: "Vi que tenían ganas de hablar de política, que es lo que supongo que no debían hacer nunca".

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