Macaulay Culkin
Macaulay Culkin, en una foto de archivo. Efe

Año 2009. En un fotograma del spot televisivo de una prestigiosa aseguradora, el músico Ringo Starr suplica al chófer que deje de llamarle por su nombre artístico. Quiere escuchar el real, aquel que le permite recordar cada día que detrás de sus gafas de sol de espejo y de las patillas, existe un hombre hecho de carne y hueso. En otra escena, un payaso que ha concluido su jornada laboral se dirige a la cámara, la peluca de rizos todavía en la mano. Pide que se le tome en serio. Y, entonces, el rostro de Macaulay Culkin se recorta sobre la pantalla de una gran sala de cine semivacía. Mantiene la tez casi transparente de cuando a los 9 años se convirtió en la estrella infantil mejor pagada de Hollywood y sus películas eran las más vistas de la taquilla. Las ojeras cercan los ojos claros. La edad le ha alongado la cara; la delgadez y los labios son casi femeninos; el pelo, lacio.

"Recuérdame", dice únicamente, con una seriedad contenida. La frase es parte del mensaje que la compañía de seguros que paga el anuncio quiere transmitir a sus clientes, pero en boca de Culkin provoca cierto pesar. El único espectador que ocupa ese cine de ficción resulta ser otro Macaulay Culkin que se estudia a sí mismo en la imagen del proyector. No parece que la súplica de su otro yo le conmueva. Ha repetido en numerosas ocasiones que le gustaría huir de esa fama que en el pasado puso en peligro su cordura y que no desea volver al plató a menos que le propongan un proyecto de calidad. O, tal vez, la posibilidad del olvido sí le inquiete, que le perturbe el pensar en convertirse en un pensionista con apenas 30 años, y su frialdad nívea no sea más que un gesto aprendido durante su infancia, en la que sus habilidades sociales se orientaron más a cerrar tratos y a camelar a cineastas que a trabar amistades. Quién sabe. En ese rato, el Macaulay Culkin de la butaca no ha dejado de comer, impasible, palomitas.

¿Un friki o un genio?

Dicen que de los niños actores se espera que tengan una niñez memorable y que en su edad adulta sean personas introvertidas y raras. Que, incluso, es comprensible que se refugien en las drogas, incapaces de superar el éxito que les robaron las primeras espinillas. En las escasas entrevistas que Culkin ha concedido en los últimos años, el actor intenta desmentir esta teoría: "Mucha gente al conocerme se extraña de que no esté loco", asegura. A continuación afirma que lleva una vida "normal". Durante el día, el protagonista de Solo en casa saca a pasear al perro, da de comer a sus peces, limpia la casa y, hasta hace unas semanas, preparaba la cena para la que ha sido su novia durante los últimos 8 años, la actriz Mila Kunis –ambos acaban de cortar-. La cocina es una de sus aficiones, se le da bien. También le gusta jugar a videojuegos, ver películas en el DVD -es un hombre casero- y escribir sus experiencias en un cuaderno. Sus textos, que en 2006 llegaron a publicarse en el libro Junior, son su terapia. A veces dice que no le importaría cambiar el mundo del cine por la literatura, aunque no es un gran lector.

Sin embargo, no esquiva las preguntas sobre aquel episodio en el que fue detenido por llevar marihuana y pastillas sin receta: al fin y al cabo, ¿quién no ha jugueteado alguna vez con las drogas? Y tampoco sobre la difícil relación con su padre, ex manager y dudoso administrador de sus millonarios ingresos, con quien rompió relaciones hace años. Fue él quien le empujó a grabar en su infancia película tras película sin descanso –ahora Culking sólo acepta algún papel ocasional-. Si se le pregunta qué haría si un hijo suyo le pidiera ser actor, no lo duda: "Le diría que esperara a tener 18 años. ¡Hay tanto que aprender hasta esa edad! No hay razón para empezar tan pronto".

Un marido precoz

A los 17 años Macaulay Culkin se casó con una actriz casi adolescente, Rachel Miner, entusiasmado por haber encontrado en ella a su "alma gemela". El matrimonio se rompió poco después, en 2000. Dos años más tarde, el solitario Culkin encontraba en la actriz Mila Kunis una compañera perfecta.

Durante su largo noviazgo de ocho años, han vivido entre Nueva York, Los Ángeles y Glendale. Hace unas semanas, un portavoz de la pareja confirmaba su ruptura "amigable". La separación ha coincidido con uno de los momentos álgidos de la carrera de Kunis, que acaba de terminar una película junto a Natalie Portman. El día en el que se conoció el final de la relación, Macaulay Culkin volvió a convertirse en el protagonista de las noticias más comentadas. Como en los viejos tiempos.

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