El concejal del PP en el Ayuntamiento de Avilés, que este martes ha formalizado su renuncia al acta y que ha decidido tramitar su baja como militante del partido, ha enviado una carta al presidente del PP, Mariano Rajoy, en la que le hace responsable de haber terminado con sus "ilusiones" y "compromisos" al rechazar la opción de que Francisco Álvarez-Cascos encabezase una candidatura del partido en Asturias. Según explica en el escrito, al que ha tenido acceso Europa Press, Peña dice que se mantenido "fiel" estos años a las normas del partido, defendiendo sus intereses, "pese a la marginación, insultos, y dictadura a los que he sido sometido por parte de dirigentes locales y regionales". A pesar de esa situación, ha dicho que estaba ilusionado con la posibilidad de que Cascos hiciese que Asturias recuperase "la categoría que se merece".

Peña señala que el apoyo a Cascos surgió porque "representaba la unidad, la capacidad de dirigir un equipo y un programa coherente, el acercamiento de todos los afiliados contentos y descontentos; en definitiva, garantizaba la victoria".

Sin embargo, comenta que "los intereses personales por aferrarse a los cargos" y el "protagonismo" se fueron anteponiendo a los intereses de todos los asturianos. Y que no se han respetado los estatutos del PP, repartiéndose los representantes de los tres grandes municipios el poder en Asturias.

En concreto, apunta que el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, se erigió en el representante "máximo" del PP de Asturias, "ninguneando" al presidente Ovidio Sánchez y nombrando a la candidata Isabel Pérez-Espinosa. Para Peña, lo más "sorprendente" es que Rajoy lo haya consentido, al igual que la falta de reuniones de los órganos de partidos, la falsificación de una firma de un representante del Comité Electoral Regional o los insultos hacia Cascos.

Según señala Peña, una de las "represalias" que sufrió se produjo en 2008, en vísperas del Congreso Regional del PP, cuando se manifestó públicamente a favor de una posible candidatura alternativa a la presidencia del PP de Asturias, encabezada por la que fuera diputada nacional por el PP, Alicia Castro. Afirma que a partir de ahí fue destituido y que la dirección del PP le condenó al aislamiento, a la marginación, a la humillación y a los insultos. Peña acusa a los dirigentes regionales del PP de buscar seguir en el poder, aunque tengan que hacer uso de "cacicadas antiestatutarias", como la que, según dice, le impidió presentarse al Congreso local del PP de Avilés en abril de 2009.

Peña estaba afiliado al PP desde 1995. Se presentó como candidato a la alcaldía de Avilés en las elecciones de 2003 y 2007.

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