La Unión de Consumidores de Andalucía ha exigido a las administraciones públicas más implicación económica para los fumadores que quieran dejar de serlo y ha estimado que con la puesta en marcha de la nueva Ley Antitabaco se prevé que alrededor de 600.000 andaluces intentarán dejar de fumar este año, un deseo que "de cumplirse se traducirá en un más que considerable ahorro en lo que a gasto sanitario se refiere".

En una nota, la Unión de Consumidores ha mostrado su esperanza por que el impulso para que los ciudadanos dejen de fumar "no se quede exclusivamente en medidas disuasorias (como prohibir fumar o encarecer el producto) sino que venga acompañado de iniciativas médicas".

La UCE-A ha precisado que en Internet "se publicitan decenas de terapias cuyos precios son elevadísimos, pero que ni están suficientemente testados y avalados, ni ofrecen las garantías deseadas", por lo que insta a las administraciones públicas, sanitarias y de consumo, a "supervisar y vigilar este tipo de métodos que están surgiendo como setas y que se publicitan en Internet sin ofrecer ningún tipo se garantías".

La Unión de Consumidores considera, en este sentido, que la Administración debe prestar especial atención a los más fraudulentos, "imponiéndoles sanciones ejemplarizantes que disuadan al resto".

UCE-A también recomienda a los fumadores que, para dejar de fumar, "eviten técnicas milagrosas que siempre resultan muy caras y opten por acudir a su médico de cabecera". En este sentido, la federación de consumidores andaluza desearía que, en los casos en los que el médico considere que el paciente debe recurrir a algún tipo de producto sustitutivo, "se pongan en marcha sistemas de financiación que ayuden al fumador a hacer frente a dichos gastos".

Por último, la Unión de Consumidores de Andalucía hizo un llamamiento al "sosiego" entre la población para que "esto no se convierta en un campo de batalla". toda vez que "aunque se trata de una norma necesaria, pertinente y que responde a los derechos de la ciudadanía, es indispensable que se dé un importante nivel de comprensión en los primeros días".

"Lo mejor es ir educando al consumidor y al empresario para que se aperciba al fumador de que tiene que cumplir, pero no desde la confrontación, que no es la actitud más precisa, sino todo lo contrario, desde las buenas formas y la educación de manera que finalmente el fumador comprenda la nueva situación existente", ha apuntado.

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