La nueva ley antitabaco ha entrado en vigor en Huesca con la incertidumbre de lo que ocurrirá en el futuro, según ha reflexionado el vicepresidente de la sección de bares y restaurantes de la Asociación de Hostelería de Huesca, Adolfo Sesé, quien ha apuntado que durante las primeras horas de su puesta en marcha, los fumadores se han adaptado bien, aunque considera que todavía es pronto para conocer cómo transcurrirá la adaptación y las posibles pérdidas de los hosteleros.

Sesé prevé que las consecuencias serán perjudiciales para el sector de la hostelería. Por un lado, los hosteleros oscenses temen tener que enfrentarse a sus clientes si en algún caso se oponen a apagar el cigarrillo y, por otro, las elevadas multas a las que deberían enfrentarse si los inspectores descubren a alguien fumando dentro de su local.

Además, consideran que esta restricción va a crear "serios problemas" en determinados locales, como los de ocio nocturno. El vicepresidente de la sección de bares y restaurantes de Huesca opina que "regresarán las quejas de los vecinos que residen en zonas de ocio nocturno debido al ruido de la calle ya que, al no poder fumar en el interior de los establecimientos, se hará en el exterior con sus correspondientes molestias".

Según Sesé, "este tema se complica aún más en los establecimientos de ocio nocturno ya que, por un lado, no se pueden sacar consumiciones a la calle y, por otro lado, estos locales tampoco pueden tener terraza en el exterior, con lo cual los clientes fumadores deberán consumir en el interior antes o después de fumar en el exterior, cuya presencia puede molestar a los vecinos".

En opinión de Sesé, frente a los problemas que esta normativa va a crear, los hosteleros deben seguir reinventándose y las terrazas de invierno o la comida a domicilio pueden ser algunas de las alternativas.

Consulta aquí más noticias de Huesca.