El Día de los Santos Inocentes es un estado de alarma (de broma) en Ibi con Els Enfarinats

  • La tradicional fiesta de la harina, la pólvora y las bromas se hace un poco más civilizada este año para animar a la participación del público
  • La alcaldesa ha tenido que ceder la vara de mando a los festeros, que imponen desde este mañana su Justicia Nueva
Els Enfarinats llenan de harina a sus vecinos en la plaza de la Iglesia de Ibi.
Els Enfarinats llenan de harina a sus vecinos en la plaza de la Iglesia de Ibi.
Morell / EFE

Pocas celebraciones del Día de los Santos Inocentes resultan tan peculiares como las de Ibi (Alicante), donde cambian hasta al alcalde y se impone una especie de estado de alarma (como el de los controladores) en la plaza de la Iglesia y varias calles del centro de la población, donde nadie puede transitar sin que le empolven la nariz o le gasten algún bromazo.

Els Enfarinats (en castellano, enharinados) forman un gobierno provisional con el juez, el fiscal, el secretario y los alguaciles que impone su Justicia Nueva, ataviados con gruesas casacas, botas y gorros propios de los pilotos de aviación de la I Guerra Mundial, emulando con su estética al Barón Rojo, pero de color negro lleno de harina, claro.

Este año se han propuesto comportarse de forma un poco más civilizada, y dejar a primera hora de la mañana, nada más coger la vara de mando de la alcaldesa, Mayte Parra, más participación de curiosos y transeúntes, sin espantarlos con las carretillas y los petardos. Ellos van bien protegidos con varias prendas y sus gafas de aviador, pero el público tiene que guardar las distancias.

El lanzamiento continuo de harina y huevos se acompaña de sanciones cómicas y acabar en el calabozo. Hacen una inspección surrealista en los comercios cercanos, donde manipulan el peso de la báscula para detectar supuestos fraudes del tendero y obligarle a pagar una multa. Al final, acuden al Asilo San Joaquín con la recaudación para donarla y seguir con las Fiestas de Invierno, que también se animan con unos bailes típicos.

Versos satíricos

La víspera, en la fría noche del 27 de diciembre en este municipio de la montaña alicantina situado a más de 800 metros de altitud, el grupo de Los Casados recorre en un carromato (antaño tirado por mulos, hoy, un camión pequeño) adornado con ramas de pino las calles deteniéndose frente al portal de algunos vecinos conocidos la actualidad del año, en verso y sin censuras ni tapujos. Adulterios, trifulcas de taberna y otros asuntos privados salen a la luz pública. El último “bando” (conjunto de estrofas) repasa frente al Ayuntamiento la gestión del equipo de gobierno, siempre en tono satírico y a calzón quitado.

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