El consejero de Medio Ambiente, Francisco Martín, ha inaugurado este jueves la instalación del depósito de almacenamiento y suministro de gas licuado (GLP) en la gasolinera 'Virgen de la Peña', de Cabrojo, en Cabezón de la Sal. El acto ha contado con la presencia de la alcaldesa del municipio, Isabel Fernández, los propietarios de la estación de servicio, así como de los Delegados Territoriales de Repsol Comercial y Repsol Butano en el País Vasco, Cantabria y Navarra, Jesús Cármenes y Miguel Palacio.

Medio Ambiente ha destinado una subvención a este proyecto que se enmarca dentro del programa para cofinanciar la instalación de surtidores de gas licuado y de solución acuosa de urea en Cantabria, y del que se han beneficiado diez estaciones de servicio de la región. La resolución de las subvenciones ha asignado un total de 37.500 euros para este año dentro de una iniciativa de mayor alcance, adscrita a la Estrategia de Acción Contra el Cambio Climático de Cantabria (EACC).

El proyecto de la gasolinera Virgen de la Peña, en Cabrojo, ha supuesto una inversión de la empresa de 74.597 euros, que ha recibido 4.000 euros por parte de la Consejería.

Estas ayudas se enmarcan en la línea de trabajo establecida por la Consejería de Medio Ambiente a través de la EACC, que, entre otros ámbitos, impulsa la lucha contra el cambio climático fomentando la movilidad sostenible en Cantabria, con iniciativas como las ayudas para la adquisición de nuevos vehículos alimentados por gas natural o gas licuado destinados al servicio de auto-taxi, el fomento del uso del transporte colectivo y de los medios de tracción eléctrica, o la creación de carriles bici y sendas ciclables.

Martín ha valorado "el trabajo que se está realizando desde todos los ámbitos para conseguir combustibles cada vez más ecológicos, que a su vez permiten una tecnología robusta y un ahorro económico". El consejero también ha afirmado su deseo "de continuar con iniciativas como estas, que nos acercan cada vez más hacia la sostenibilidad".

Ecológico y económico

El gas licuado (GLP) está formado por una mezcla de butano y propano que se obtiene directamente de los yacimientos de gas natural. Actualmente, en España, varios fabricantes de vehículos comercializan modelos a gas licuado, aunque también se puede utilizar en vehículos de gasolina que ya están en circulación mediante una transformación en talleres homologados.

Con la utilización de GLP se reducen las emisiones de partículas y óxidos de nitrógeno (NOx) en más de un 85 por ciento, disminuyen las emisiones de CO2 (principal gas de efecto invernadero) y se generan menores niveles de emisión sonora y vibraciones que con los motores diesel convencionales.

También destaca entre las ventajas de su uso la seguridad del abastecimiento energético y el ahorro económico, calculado entre 15 y 25 euros por cada 1.000 kilómetros recorridos, a los que hay que añadir una mayor duración y menores costes de mantenimiento de los vehículos adaptados a su uso.

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