La Audiencia de Palencia ha ratificado en todos su términos la condena de dos años de cárcel impuesta al maquinista J.L. Pérez González, de 46 años, como responsable del accidente de tren ocurrido en agosto de 2006 en el término palentino de Villada y que se saldó con la muerte de siete personas y ochenta y seis heridos.

En su fallo, la Sala palentina ha desestimado el recurso de apelación que el condenado interpuso contra la sentencia, de fecha 20 de abril de 2010, dictada por el Juzgado de lo Penal de Palencia, que, además de la referida pena privativa de libertad como autor de siete delitos de homicidio por imprudencia grave profesional y 86 delitos de lesiones, también por imprudencia grave profesional, le impuso cuatro años de inhabilitación.

Además, en concepto de responsabilidad civil, dicha condena, ahora confirmada por la Audiencia palentina, obligaba al maquinista al pago de indemnizaciones en favor de las víctimas que suman 1.231.701,42 euros, que deberá hacer frente "conjunta y solidariamente" con AXA, entidad aseguradora de Renfe, considerada como responsable civil subsidiaria.

Tras el juicio, celebrado entre el 9 y el 13 de noviembre de 2009, la juez consideró que "ha quedado demostrado, sin ningún género de dudas, el perfecto funcionamiento tanto del sistema de Señales Visuales como del Sistema de Balizas y que dichos sistemas cumplieron su función, transmitiendo al conductor de la locomotora las indicaciones oportunas para que adecuara la velocidad al tiempo de maniobra previsto".

De esta forma, se atribuyó a un error humano el exceso de velocidad con el que el tren afrontó un cambio de vías en la estación de Villada (Palencia), que provocó su descarrilamiento el 21 de agosto de 2006 y, como consecuencia, el fallecimiento de siete personas y heridas a otras 86.

Igualmente, "ha quedado acreditado que el maquinista recibió esa información, confirmando su recepción mediante el accionado del pulsador por dos veces", lo que desactivó los mecanismos de seguridad que hubieran detenido el tren de forma automática antes de llegar al cambio de vías.

La sentencia descartó por tanto la versión del maquinista y su defensa, que atribuyó el accidente a un fallo mecánico. A pesar de ello, se tuvo en cuenta como atenuantes la reacción inmediata del maquinista de pedir auxilio y de ayudar a evacuar a las víctimas, así como el hecho de que les pidiera perdón durante la vista oral, tanto al inicio como en el último turno de palabra.

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