Aznar y Rajoy
El ex presidente del Gobierno José María Aznar saludando a su sucesor al frente del PP, Mariano Rajoy. ARCHIVO

La diplomacia de Estados Unidos desestimó rápidamente la hipótesis de que la banda terrorista ETA pudiese ser la autora de los atentados del 11-M en Madrid.Así lo reflejan los cables filtrados por Wikileaks y difundidos por El País, que señalan además que se habrían producido presiones para cambiar una legislación diseñada "con ETA en la mente" y poco atenta al yihadismo.

En algunos de los telegramas posteriores a la trágica matanza de marzo de 2004 y hasta el fin de la presidencia de George W. Bush, se muestra cierta impaciencia por el desenfoque de los objetivos de seguridad de los españoles por estar, a su juicio, demasiado obsesionados por el "terrorismo interior" y poco atentos al radicalismo islamista y a lo que Bush había llamado "la guerra global contra el terror".

Las autoridades de Estados Unidos no han dejado de presionar periódicamente a España para que este país cambie su mentalidad antiterrorista y resuelva las "rivalidades" entre sus cuerpos de seguridad. Por otro lado, también han solicitado que España reforme la legislación antiterrorista, que ven orientada hacia el combate contra una organización centralizada, como es ETA, y poco apta o que deja lagunas en la lucha contra un radicalismo islamista mucho más disperso, complejo y peligroso.

"A pesar de que hace ya más de dos años y medio de los atentados contra los trenes de Madrid sucedidos el 11 de marzo de 2004, y de la prácticamente universal aceptación por la opinión española y por los expertos en terrorismo de que fueron perpetrados por simpatizantes de Al Qaeda", se lee en una nota confidencial del 20 de octubre de 2006, "un segmento del Partido Popular, en la oposición, y el periódico El Mundo continúan acusando al Partido Socialista de conspiración y encubrimiento, y reclaman que el grupo terrorista vasco ETA tiene algo que ver con los ataques del 11 de marzo".

Un telegrama anterior, clasificado como "secreto" el 7 de abril de 2005, ya señalaba que la policía española había triplicado desde el 11-M el número de sus investigadores contra el extremismo islámico, pero tenía que hacer frente "a la presión pública y política para usar sus recursos enfocándolos a acabar con la larga campaña de ETA contra el Estado español".