Natalia Rodríguez Vega
Natalia Rodríguez Vega, embarazada de 8 meses. JORGE PARÍS

La salud no se vende. Ninguna mujer arriesgaría la vida de su hijo por 2.500 euros y ningún médico consentiría adelantar un parto para facilitar que los padres cobren el cheque-bebé. La respuesta oficial es categórica. La naturaleza decidirá la suerte o la ‘fatalidad’ de las 44.000 mujeres que darán a luz entre el 25 de diciembre y el 6 de enero. "Provocar un parto puede causar problemas neurológicos, cerebrales, respiratorios y digestivos al bebé. Los profesionales nunca inducirían una cesárea antes de la fecha para cobrar la ayuda". El Director del Centro Nacional de Ecografía en Ginecología, Luis Mercé, responde incómodo y contundente.

44.000 mujeres que darán a luz entre el 25 de diciembre y el 6 de enero La psicóloga y matrona Dolores Pérez matiza la información y rebate la teoría del Dr. Mercé: "Es imposible improvisar el parto natural. Pero en las clínicas privadas se programan las cesáreas. A partir de la semana 38 del embarazo se pacta el día para dar a luz en función de la disponibilidad del equipo médico y las preferencias de la futura madre. En los centros públicos no ocurre". Es una paradoja. Las mujeres con mayor poder adquisitivo podrán optar a la ayuda gubernamental y las futuras madres sin seguro privado deberán confiar en el azar. La página web Serpadres lanzó una encuesta en la que el 35% de las 77 mujeres que habían participado en el sondeo reconocían que habían consultado con su ginecólogo la posibilidad de adelantar el parto y "se lo estaban pensando". Sólo el 5% rechazaba categóricamente la posibilidad "por recomendación médica".

La 'creatividad' on line se ha reinventado desde el anuncio oficial de la supresión de la ayuda a partir del próximo 1 de enero. Google registra 269.900 entradas para las referencias: "consejos adelantar parto". Y 10.700 si se incluyen los términos "cheque-bebé". Los foros arden. Y las páginas especializadas en maternidad dedican generosos espacios a reportajes y crónicas expertas que ofrecen recomendaciones naturales para adelantar el parto. Los hits on line: caminar, conducir, tener sexo la última semana de embarazo, estimular los pezones y comer chocolate caliente. 100% sabiduría popular. Eficaz, aunque no rigurosa. "Los consejos son antiquísimos y tienen base científica. Pero no es una ciencia exacta", matiza Pérez.

Impulsar la natalidad

El Gobierno diseñó el cheque-bebé para impulsar la natalidad en España y decidió suprimir la ayuda para acelerar el recorte del déficit. La medida entró en vigor en julio de 2007 y expirará el 1 de enero de 2011. No existe ningún estudio demográfico que haya evaluado qué incidencia directa ha podido tener esta ayuda en la natalidad española ni cómo afectará su desaparición. Pero la tasa de nacimientos aumentó desde su entrada en vigor.

Tener un hijo es más una cuestión social y cultural que económica Las mujeres tenían una media de 1,37 hijos en 2006 –antes del cheque-bebé– y ascendió a 1,45 hijos en 2008, según datos del INE. La incógnita es saber si la tendencia seguirá al alza o si la supresión de los 2.500 euros frenará los nacimientos. "Es un elemento disuasorio, pero no determinante. Una mujer no renuncia a un hijo por 2.500 euros. La crisis sí es un problema". Luis Mercé explica que la recesión azota en especial a las clínicas de reproducción asistida. "Las parejas con problemas de fertilidad tienen más tiempo para pensar y deciden esperar a que el panorama financiero se relaje. Este tipo de centros sí sufre la crisis".

El presidente del Instituto de Política Familiar, Eduardo Hertfelder, carga contra el Gobierno. "Es una medida regresiva, un abandono a la familia en el momento de mayor impacto económico". Aunque también desvincula la supresión del cheque a un posible descenso en la tasa de natalidad. "La ayuda económica es un incentivo. Pero tener un hijo es más una cuestión social y cultural que económica". Cree que la natalidad cotizará al alza por la inmigración.

El caso inverso en Alemania

Alemania sufrió el mismo fenómeno que España, pero a la inversa. El objetivo era aguantar el embarazo hasta el 1 de enero de 2007. Ese día entraba en vigor un programa de fomento de la natalidad que contemplaba ayudas de hasta 25.000 euros anuales para las familias que tuviesen un hijo. Profesionales y médicos se afanaban en aconsejar a las mujeres embarazadas para prolongar la gestación. El resultado fue que en los primeros meses de 2007 nacieron un 21% más de niños que en el mismo periodo del año anterior.

"Lo adelanto con métodos naturales"

La política social esquiva a Natalia. El Ejecutivo aprobó el cheque-bebé meses después de que naciese su hija Lucía. Empezó a cobrar el paro y el Gobierno le retiró la deducción de 1.200 euros para madres trabajadoras. Ahora su hijo ‘amenaza’ con nacer en el mes de enero. Sólo cinco días después de que el Gobierno liquide la ayuda de 2.500 euros. Ha convertido su embarazo en una modesta lucha por los derechos sociales. No puede programar el parto. Pero recurre a métodos naturales para adelantar el alumbramiento. La matrona le ha recomendado que camine todos los días. Natalia y sus compañeros del curso de preparto comparten paseos y cabreo. Simultáneamente. Entiende que no todas las mujeres merecen cobrar esa ayuda. Pero no comprende que se elimine la ayuda para todas las mujeres. "El dinero debería ser proporcional al poder adquisitivo de las familias".

El dinero debería ser proporcional al poder adquisitivo de las familias Es consciente de que 2.500 euros no resuelven la vida. Pero es más fácil cuadrar el círculo. Ya se ha gastado 700 euros en su hijo. Y todavía no ha nacido. Reciclará ropa y juguetes de Lucía. Pero la ropa que no se ha estropeado es rosa. No es tan fácil. Pero es optimista. El niño ya está 'encajado'. El ginecólogo ha estimado que puede nacer antes del 1 de enero. Y el próximo día 20 es luna llena. La creencia popular relaciona esa fase lunar con el parto. Si a la tercera va la vencida, Natalia habrá dado el pecho antes de escuchar las campanadas.