Fue a finales de verano cuando el diario danés Jyllands Posten publicó varias viñetas satíricas sobre el profeta Mahoma. Sin embargo, no fue hasta enero que se escucharon las primeras protestas fuera de Dinamarca por parte de numerosas embajadas y comunidades islámicas, poco después de celebrarse la reunión en La Meca.

 

El texto final de la reunión expresa su preocupación por el odio creciente contra el Islam y contra los musulmanes
Según
The New York Times, el texto final que se redactó en dicho encuentro expresa su "preocupación por el odio creciente contra el Islám y contra los musulmanes", a la vez que condena "la profanación de la imagen del profeta Mahoma por parte de los medios de comunicación de ciertos países" y "la utilización de la libertad de expresión como un pretexto para difamar religiones".

 

A partir de la reunión, la ira en el mundo islámico por las caricaturas de Mahoma fue en crescendo y países como Siria o Irán usaron sus medios de comunicación para fomentar la irritación, que luego derivaría en la quema de las embajadas extranjeras en estos países.

El profesor de la Universidad Americana de Beirut, Sari Hanafi, asegura que el estallido de la crisis ha beneficiado a numerosos gobiernos árabes que han aprovechado la situación para cuestionar la democracia occidental y presentar la actitud de Occidente como un gran ataque contra los valores islámicos.

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