Turismo industrial, una oportunidad para mentes inquietas

  • Las empresas abren sus fábricas al público para ganar la confianza y el reconocimiento de sus clientes.
  • Muchas provincias han publicado guías específicas sobre su oferta en turismo industrial.
  • En Cataluña, 30 municipios se han unido para formar una Red de Turismo Industrial.
Es una oferta fascinante para los curiosos que no se conforman con leer etiquetas.
Es una oferta fascinante para los curiosos que no se conforman con leer etiquetas.
Ana Vega
Aunque a priori “fábrica” y “vacaciones” puedan parecer ideas antagónicas, el turismo industrial ya empieza a ser tendencia. El objetivo es dejar ver los procesos productivos para dar a conocer el patrimonio tecnológico y artesanal de una zona, mientras se amplía la oferta de actividades para los visitantes.

Las compañías no suelen ganar dinero con estos recorridos guiados. La apertura de las empresas al público sirve más bien para ampliar la confianza de los consumidores en la marca y mejorar su imagen dando a conocer datos positivos del producto y la firma. Sin embargo, siempre será una oferta fascinante para los curiosos que no se conforman con leer etiquetas en las que sólo se detallan las materias primas.

Apuesta por el turismo industrial

Una de las comunidades que más organizada está es Cataluña, donde se ha creado una Red de Turismo Industrial (XATIC) formada por 30 municipios interesados en la promoción de este tipo de actividades. En su web se puede encontrar información sobre jornadas de puertas abiertas y visitas guiadas en las fábricas de su área de influencia.

La Diputación de Barcelona también ha apostando por esta oferta publicando una guía con 100 propuestas de escapadas para ver instalaciones cerca de la capital. En ella destaca la bodega de Codorniú, obra del arquitecto modernista Josep Puig i Cadalfalch, que es considerada Monumento Histórico Artístico desde 1976. También aparece la ruta del papel por Capellades y Castellbisbal, donde se puede conocer el proceso de reciclado, la central térmica de Cercs, que distribuye electricidad por toda Cataluña, y la colonia Güell, dedicada a la producción textil.

Pero hay más zonas que trabajan este turismo. Sevilla tiene su propia guía, las tres provincias de Andalucía oriental han habilitado una web informativa y Huelva explota turísticamente desde hace tiempo el yacimiento de Riotinto, con más de 60.000 visitantes al año. Huesca, Albacete y Toledo también han elaborado publicaciones para dar información y detallar las condiciones de entrada a determinadas industrias.

Cuatro visitas curiosas

En la localidad valenciana de Tavernes Blanques está la Ciudad de la Porcelana, propiedad de la firma Lladró. La visita guiada por el complejo incluye también la entrada al Museo Lladró, que muestra una colección de 300 piezas de la marca, cuadros de Sorolla y otras obras de arte.

El Museo del Turrón no podría estar en otro lugar que no fuera Jijona, en Alicante. Las instalaciones abiertas al público hacen un recorrido por la historia de nuestro dulce más internacional y explican al detalle el proceso de producción, dejando ver una parte de la fábrica en activo.

También en Alicante, concretamente en Ibi, se encuentra el Instituto Tecnológico del Juguete AIJU, un centro de investigación donde se diseñan y prueban nuevos modelos. Dentro del complejo está la ludoteca Valle del Juguete, donde niños y niñas pueden probar las novedades y dar su opinión.

La granja de caracoles Cal Jep se puede visitar en la localidad barcelonesa de Castellfollit del Boix. El recorrido por las diferentes salas va acompañado de una explicación sobre el proceso de crecimiento y la reproducción de estos animales hermafroditas. El visitante podrá ver cómo ponen sus huevos y cómo se consigue el engorde al aire libre.
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