El portavoz del grupo socialista en el Parlamento, Mario Jiménez, ha manifestado su preocupación por los actos violentos que se produjeron ayer a raíz de la reunión de la Mesa general de la función pública, apuntando que se han quedado fuera del acuerdo sobre el decreto de reordenación del sector público los "radicales" respaldados por el PP-A.

En rueda de prensa, Mario Jiménez ha puesto de manifiesto que el Gobierno andaluz ha "movido ficha" y ha recogido las aportaciones positivas que durante la Mesa general de la Función Pública ha recibido de los sindicatos UGT-A y CC.OO-A, que apostaron por el diálogo, por el acuerdo y por ser útiles a los trabajadores públicos. Ha recalcado que la Junta ha tomado las decisiones pensando exclusivamente en los trabajadores públicos, en torno a un decreto que fortalece el sector público y la prestación de los servicios.

Ha indicado que a los socialistas les preocupa enormemente la actitud "de radicalización violenta" por parte de unos cuantos, que en vez de sentarse a dialogar y a negociar, decidieron intentar impedir que ese diálogo se produjera entre la Junta y los sindicatos que representan a la mayoría de los trabajadores. Intentar impedir que esa mesa de negociación se desarrollara, a su juicio, está "fuera de la democracia".

Los socialistas, según ha apuntando, son respetuosos con las posiciones de todos el mundo, pero es "intolerable" que se use la violencia para impedir el diálogo, el acuerdo y la concertación en el ámbito de la administración, en defensa del interés general.

Ha indicado que el espectáculo de ayer fue "lamentable" y ha evidenciado que algunos han "perdido el norte, las formas y el sentido de su existencia". Los sindicatos, según ha dicho, están para dialogar e intentar alcanzar un acuerdo hasta el último minuto y no para impedir que libremente se pueda constituir una mesa que tiene un valor institucional muy importante.

Ayer se vio, en opinión de Jiménez, que hay quien está por resolver el problema de los trabajadores públicos y por dar una respuesta a sus inquietudes y que otros están por "montar actos violentos y agresivos que no responden al interés general de los trabajadores", por cuanto sólo se les escuchaban "insultos y una estrategia política radical de derechas y premeditada, de uso de la violencia para intentar marcar una posición de desgaste a la administración pública, al interés general, al PSOE y a los sindicatos mayoritarios que han decidido firmar para dar una respuesta a los trabajadores públicos".

Del acuerdo quedan fuera, según el portavoz socialista, "los radicales; las actitudes interesadas que no responden al interés general, y las posturas políticas radicales en el Partido Popular y en algunas plataformas fantasmas, impulsadas y respaldadas por el PP en Andalucía, llenas de violentos, que desde la violencia pretenden hacer oír lo que podían expresar si sentaran en la mesa a negociar".

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