Fuegos artificiales
Espectáculo de fuegos artificiales. EFE

Las partículas metálicas que emiten los fuegos artificiales mediante el humo son un riesgo para la salud, especialmente para las personas asmáticas. Los datos, recogidos en exhibiciones pirotécnicas realizadas en Girona, Barcelona, Valencia y Londres, confirman que la adición de metales en la pólvora, que se realiza para obtener los diferentes colores y efectos de los cohetes, provoca la liberación de partículas nocivas para la salud.

Según un estudio elaborado por investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea-CSIC) de Barcelona, que publica la revista 'Journal of Hazardous Materials', estas partículas son lo bastante pequeñas como para ser inhaladas "profundamente" en el pulmón.

La inhalación resulta perniciosa aunque solo suceda en ocasiones puntuales a lo largo del añoEspecialmente perjudiciales son las partículas de plomo, pero también se ha detectado la presencia de cobre, estroncio, potasio, magnesio, aluminio, titanio, bario, antimonio y concentraciones de óxido nítrico y dióxido de azufre. La evidencia es que dicha inhalación resulta perniciosa aunque solo suceda en ocasiones puntuales a lo largo del año.

Prestar atención a la dirección del viento

El estudio recopiló datos durante las fiestas de Sant Joan de 2008 en Girona, lo que sirvió para contratar que los niveles de compuestos como el plomo, cobre, estroncio, potasio y magnesio se dispararon tras los fuegos de la noche más corta del año. La Mascletà celebrada el 18 de marzo durante las Fallas de Valencia, así como celebraciones similares en poblaciones de Castellón como Alcora y Burriana, y la festividad de Guy Fawkes en Londres aportaron datos similares.

¿El remedio? Teresa Moreno, investigadora del Idaea, apunta como solución al problema que los asistentes a estos espectáculos se coloquen en lugares no afectados por la llegada de las emisiones y se preste atención a la dirección del viento.