El rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Salvador Ordóñez, y su equipo de Gobierno han ensalzado la figura del político y economista catalán Ernest Lluch por su "acérrima" defensa de la libertad hasta que fuera asesinado por la banda terrorista ETA, el 21 de noviembre de 2000, en Barcelona.

Lluch, rector de la UIMP entre 1989 y 1995, impulsó la internacionalización de la institución académica y su proyección sobre la sociedad española. Con este objetivo, la Universidad acogió en su Claustro al economista alemán Albert O. Hirschman; al hispanista francés Maxime Chevalier; al ex canciller de la República Federal Alemana Helmut Schmidt; a los científicos Mariano Barbacid y Joan Massagué o al poeta José Hierro como primeros Doctores Honoris Causa.

Entre los grandes hitos culturales para Cantabria figura también que impulsó la creación de Arte Santander y la Bienal de Arquitectura, según destaca la UIMP en un comunicado.

Además, bajo su Rectorado, los máximos representantes de la Judicatura, la Literatura, la Política, la Filosofía, las Artes Escénicas o la Ciencia compartieron su magisterio con los alumnos de la UIMP en Santander.

Lluch reunió en las aulas del Palacio de La Magdalena al jurista Francisco Tomás y Valiente; al poeta Rafael Alberti; al filósofo austriaco Karl Popper; al historiador inglés Paul Preston; al escritor y cineasta Fernando Arrabal o a la soprano María Victoria de los Ángeles.

Lluch tampoco dudó en premiar a aquellas instituciones y personalidades del mundo de la Cultura, al que siempre se sintió muy estrechamente unido.

Así, distinguió con la Medalla de Honor de la UIMP a los editores Pablo Beltrán de Heredia y Francisco Pérez González -fallecido recientemente-; a la presidenta de la Fundación Albéniz, Paloma O*Shea; al director del Festival Internacional de Santander (FIS), José Luis Ocejo; al escritor argentino Ernesto Sábato; al pintor Antonio Saura o al mecenas cántabro Eulalio Ferrer, impulsor del Premio Internacional Menéndez Pelayo.

Este galardón que, desde su creación se otorga a personalidades destacadas en el ámbito de la creación literaria o científica, recayó durante el Rectorado de Lluch en el antropólogo, historiador y lingüista Julio Caro Baroja; el escritor y doctor en Filología Románica Martí de Riquer i Morera; el médico y escritor Pedro Laín de Entralgo; el autor mexicano Carlos Fuentes; los filólogos José Manuel Blecua y Fernando Lázaro Carreter y el historiador y diplomático José Luis Martínez.

Además, en 1990 alcanzó un acuerdo con el entonces alcalde de Santander, Manuel Huerta, para acometer la rehabilitación del Palacio de La Magdalena, propiedad del Consistorio santanderino y sede emblemática de sus cursos de verano desde su creación en 1932.

Las obras, cuyo coste final alcanzó la cifra de 5.000 millones de pesetas, fueron sufragadas por el Ayuntamiento de Santander y el MEC y finalizaron en junio de 1995.

Entre los años 1989 y 1995, Lluch también creó la sede de la UIMP en Pirineos, además de impulsar la actividad académica en la sede de Cuenca.

Consolidó los cursos de la Universidad en Barcelona, propiciando una mayor integración y presencia de la institución en los ambientes sociales, culturales y académicos catalanes. En agradecimiento a este esfuerzo, en el año 2001 el Centro pasó a denominarse CUIMPB-Centre Ernest Lluch.

"un sabio despistado"

Los trabajadores que coincidieron con Lluch le evocan como "un sabio despistado", que se desplazaba por Santander en su famoso seat panda verde (no usaba conductores).

Acostumbraba a comer con los alumnos y con los directores de los cursos en el comedor de Caballerizas y siempre se escuchaba música clásica desde sus ventanas del apartamento, en el recinto del Paraninfo de La Magdalena.

Todavía se recuerda su Rectorado por la "brillantez" de sus cursos, "Pocos en número pero solo con la élite en cada campo".

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