Hospital Clínico
Imagen de archivo del hospital Clínico de Madrid. Sergio González

A grandes males, grandes remedios. Eso es lo que debió pensar la dirección de gestión del hospital Clínico cuando el pasado puente del Pilar se acabaron las tapas desechables que se utilizan para cubrir los desayunos y meriendas. Fue entonces cuando el centro optó por reutilizarlas, según ha denunciado el Movimiento Asambleario de Trabajadores de la Sanidad (MATS) alarmado ante lo que considera un asunto de "seguridad alimentaria".

Ante las quejas del personal, el Clínico decidió dejar de reutilizar las tapas y como medida de urgencia empezó a usar film transparente El problema de las tapas en cuestión, las mismas que se utilizan en algunas cadenas de restauración y comida rápida, es que en el hospital muchos de los pacientes beben directamente por el agujero de la tapa y no utilizan la pajita para la que están inicialmente concebidas. Este hecho no disuadió a la dirección para proceder a reutilizar algo que, en principio, debe desecharse.

Así las cosas, durante tres días [11, 12 y 13 de octubre] los pacientes de todo el hospital (con enfermedades infecciosas u otras) compartieron las tapas de sus de desayunos y meriendas debido "a la falta de previsión en el pedido de las mismas", asegura el sindicato en la carta remitida a la gerencia con fecha 21 de octubre notificando la gravedad de lo ocurrido e instándoles a tomar medidas. Según explican, las tapas se reutilizaban sin estar bien desinfectadas, ya que se lavaban a mano y no en el túnel de lavado (cuya temperatura no hubieran soportado).

'Film' transparente

Ante las quejas del personal, el Clínico decidió dejar de reutilizar las tapas y como medida de urgencia empezó a usar film transparente para cubrir vasos y tazas.

Pero, al parecer, el centro hospitalario no adoptó esta medida por el riesgo que implica para la salud de los pacientes. En el escrito de respuesta remitido por la gerencia del Clínico al sindicato que denunció los hechos aclaran que compartir las tapas entre los pacientes no implica "ninguna repercusión importante para la salud". Sí aseguran que su servicio de Medicina Preventiva reconoce que se trata de "un problema de higiene básica".

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