Ángel, de los X-Men
Un ángel en viñetas: el superhéroe Ángel, Warren Worthington III, afiliado a los X-Men (Marvel). MARVEL

Los ángeles están de moda. Presentes en las principales religiones del mundo (judaísmo, cristianismo e islamismo), aparecen a lo largo de la historia del arte, muchas veces de manos de los grandes maestros, y colman salas en muchos museos, generales y específicos, como el que creó Lucía Bosé, una entusiasta de la materia.

Las criaturas celestiales que otrora inspiraron cánticos religiosos, hoy protagonizan canciones, películas y series de todas clases, innumerables cómics y manga (X-Men cuenta con un ángel en sus filas), desfiles de ropa interior y desfiles del Orgullo Gay. Su iconografía es variada (arcángel, querubín...) y son objeto de culto. Y, por su puesto, están muy presentes en la literatura.

En este campo han experimentado el mayor impulso en los últimos tiempos, hasta amenazar a sus antagonistas, los vampiros, que ya saturan el mercado. El paradigma del cambio es Angelology (Planeta), de la norteamericana Danielle Trussoni, un bestseller comparado con El código Da Vinci y por cuyos derechos cinematográficos se han peleado varios estudios. Columbia, que produjo la adaptación de la obra de Dan Brown, finalmente se llevó el gato al agua.

Por si fuera poco, Anne Rice, la autora de las Crónicas vampíricas, ha cambiado a Lestat y su cohorte de chupasangres por estas criaturas celestiales en su nuevo libro, La hora del Ángel.

En nuestro país, Laura Gallego (Memorias de Idhún) cuenta con dos novelas sobre el tema, Alas de fuego y Alas negras (Laberinto); y Ana Ripoll, inspirada por El paraíso perdido de Milton, ha dado el salto a la literatura fantástica con El mundo de las sombras (Siruela), arranque de una trilogía que acaba de salir a la venta.

La belleza de un ser puro

Su atractivo es irrefutable pero, ¿cuál es su origen? Según explica a 20 minutos el teólogo Ignacio Ruiz, profesor de Teología Dogmática en la Universidad de Navarra, los ángeles aparecen en el Antiguo Testamento como servidores y mensajeros de Dios, creados por Él: tienen un origen y un final. No son eternos pero sí "personales" (con inteligencia y capacidad de dialogar). Se les describe como inmateriales, resplandecientes, que adoptan formas visibles –humanas– cuando se aparecen ante los hombres.

También la tradición eclesiástica dicta que cada persona cuenta con el auxilio de un ángel custodio, aclara el profesor. En su opinión, nos fascinan porque "son seres puros y su figura es enormemente bonita" y puntualiza que no se les atribuye ningún sexo. "No les afecta, no son hombres ni mujeres: son seres espirituales".

La Iglesia defiende su existencia y no comulga con el hecho de que su figura se use de forma "indebida" ni que sea objeto de culto por sí misma.

Para los angeólogos Nuria López y Pere Pascuet, expertos en la materia de forma autodidacta y autores de libros como Voz de Ángel y Vivir con los Ángeles (que ya han alcanzado su séptima edición), los ángeles están presentes en todas las religiones pero para creer en ellos no hace falta pertenecer a ninguna de ellas. En su opinión, tienen mucho que ver con la espiritualidad y se les puede dedicar un lugar de la casa con velas y figuras.

"Un ángel es amor, una vibración, una energía enorme, llena de alegría, y está siempre a nuestro lado para ayudarnos", define Nuria. "Solía decir que no tienen forma definida pero algo me hizo cambiar de opinión. Yo no creía en los ángeles tal y como los pintaban en el renacimiento pero tuve una experiencia en la que pude contemplar una luz con forma humana y alas. Y hubiera pensado que era producto de mi imaginación si no fuera porque otras tres personas estaban conmigo y fueron testigos de ello".

En este sentido, asegura que reciben muchos correos de gente que ha tenido visiones de ángeles, incluso "médicos que han estado con enfermos terminales y han podido verificar su existencia" y no se atreven a decirlo por miedo a ser ridiculizados.

Para ella, si los ángeles están de moda es porque han estado presentes en los grandes cambios de la humanidad, como este momento.

Y no tan buenos...

Pese a su atribuida inocencia y bondad, los ángeles cumplen otras funciones más siniestras. Así, en el Antiguo Testamento pueden mostrar un carácter 'belicoso' blandiendo una espada de fuego (Génesis) o asesinando niños, como en la matanza de los primogénitos en Egipto (Éxodo).

<p>Cómic gay erótico <i>Fallen Angels,</i> de David Cantero.</p>Y en nuestra sociedad, el ser asexuado ha sido convertido en icono sexual. David Cantero, uno de los dibujantes de cómic gay más conocidos de la escena barcelonesa, es autor de Fallen Angels, una serie limitada erótica con los ángeles como protagonistas. "Quería ridiculizar la idea de que los ángeles no tienen sexo y aportar algo de perversión a su inocencia", asegura.

En el «ambiente» hay clichés de muchas clases: ángeles de cuero, los osos, los inocentes (quizás influenciados por el ángel del filme Barbarella). Cantero explica así su atractivo: "Es el virgen que todos queremos desvirgar. Pero eso también ocurre en el mundo heterosexual, con 'angelitas' morbosas".

El prestigioso ilustrador Luis Royo también ha reflejado su particular visión de los ángeles en muchas de sus obras. "Mis ángeles no está claro si lo son o si son demonios, y tampoco son asexuados. Me gusta la plástica de unos seres de proporciones deshumanizadas, de bellezas o fealdades desmedidas".

Para el artista aragonés la figura más atractiva es la del Ángel Caído "por su postura ante lo supremo, por su enfrentamiento y su búsqueda de la luz propia".

Ciertamente, hay un ángel para cada uno.

Dos alas, seis alas, seiscientas

En las Sagradas Escrituras no se suele describir a los ángeles con alas, pero cuando se hace pueden tener más de dos: "Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban" (Isaías, 6). En el islam suelen tener varios pares y el demonio (ángel caído) llega a tener 600. Algunos estudiosos atribuyen las alas de los ángeles a una influencia babilónica en el pueblo judío, y es que la figura alada aparece en otras culturas como la persa (un ángel se reveló ante Zoroastro) y la griega, con Eros y Hermes.