Barajas despega sin agua, luz ni megafonía

La primera jornada de la grandiosa T-4 del remozado aeropuerto de Barajas fue un auténtico desastre: cortes de luz, baños sin jabón, escombros en los pasillos... las colas en las zonas de facturación fueron enormes, y muchos aviones se fueron sin buena parte de sus pasajeros. El segundo día va un poco mejor, y las colas en la facturación son menores. No obstante, continúan los retrasos y abundan las quejas. ¿Lo has sufrido? Cuéntanoslo.
Un cartel de la nueva terminal (Jorge París).
Un cartel de la nueva terminal (Jorge París).
Jorge París

«Menos mal que me hace usted una pregunta fácil». La tan grácil como arrebatada señorita de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) se rie bastante cuando escucha la duda, banal pero de verdadera hondura biológica: «¿Dónde está el cuarto de baño?».

Día D en el superaeropuerto que construyeron (con un coste de 6.200 millones de euros, idéntico, por ejemplo, al producto interior bruto de Honduras o Senegal) las concesionarias galácticas de Florentino Pérez (ACS) y Esther Koplowitz (FCC).

Olor a fecales

La porcelana Duravit de todos los WC visitados ayer por este diario en la nueva terminal del aeropuerto de Barajas estaba muy limpia a ojos vista. Para la nariz la sensación era otra: los cuartos de baño huelen a fecales. No hay agua en 9 de cada 10 grifos ni jabón en los dispensadores. Consuelo: la opción del interiorista (aluminio a lo bruto y vidrio laminado) es muy zen.En un carrito abandonado, una mochila de la que nadie se asusta, quizá porque hay otros motivos para el espanto: ni una hoja de reclamaciones en los mostradores; batalla para entrar en los ascensores-nicho (Thyssen: la genealogía); 3,70 € por una tapa de tortilla y 4,30 por una macedonia de frutas, ambas procedentes de la misma factoría del aluminio bruto, y carteles estilo Word 98 en las puertas (

Ésta no funciona. Vaya a la del fondo). Entre tanto, Iberia, con un sentido muy buñueliano de la tragedia, contrató a un grupo de cabezudos que terminaron pidiendo disculpas.

Un corte de luz de casi una hora

Centenares de pasajeros perdieron vuelos por el caos en la facturación o sobrevivieron malamente a la primera jornada de la Nueva Área Terminal (NAT).

La grandiosa T-4 (770.000 m2) fue abierta en unas condiciones en las que ningún propietario admitiría la recepción de una obra: las casi 300 cabinas telefónicas, precintadas; andamios, escombros y cables en los pasillos; megafonía, muda; un corte de luz de casi una hora; máquinas de pago del parking (por tramos: 0,60 € primera media hora) apagadas; cajeros automáticos en off; carritos para equipajes, inencontrables...

Tres muestras del caos:

  • "Pequeños problemas". Sólo una persona se hacía cargo ayer de las reclamaciones de los centenares de viajeros colgados por el desmadre operativo. Iberia, que ocupa el 60% de la capacidad de la T-4, minimizó la situación: hubo «montones de pequeños problemas», dijo la compañía.
  • El caos del bus lanzadera. Para llegar a la nueva terminal salga usted con, al menos, dos horas y media de antelación de Madrid. El Metro le dejará en la estación de siempre (Aeropuerto), tendrá que buscar la salida de los buses lanzadera gratuitos y hacerse un hueco . Ayer había 8 en circulación y no daban abasto.
  • Escaleras pro lumbago. Cuando salga del bus, lumbago. No queda otra que subir una empinadísima y estrecha escalera de caracol para llegar a la zona de embarque. Ayer había un sólo ascensor mínimo: dos carritos con maletas lo llenaban sobradamente.

Algunos de los afectados:

C. Mir y C. Cameselle. Turistas, 39 y 41 años. "Acabamos de llegar a la T-1 de un viaje de placer a Cuba. La alegría tropical se nos fue de encima al pisar Barajas. Nos hicieron dar mil vueltas, nadie nos indicaba nada, un desastre... Cuando llegamos aquí en el bus-lanzadera nos encontramos con un sólo ascensor para toda esta gente. Tenemos que enlazar con un vuelo para Vigo en media hora. Lo vamos a perder".

Jesús Centeno. Chófer de agencia de viajes, 60 años. "Llevo diez años viniendo a buscar pasajeros a Barajas. Ahora estoy esperando a una excursión de americanos, turistas de dinero. Esto es un lío de padre y señor mío. No hay quién se entere de dónde está o adónde hay que ir. Sufrí 20.000 cruces para llegar y ahora tengo que subir y volver a bajar para ir  a buscar a los clientes. La T-4 es un lugar incómodo. Ya no saben hacer cosas sencillas".

En información que dijeron que me callara la boca
María Brazao. Empresaria, 50 años. "Vine de Miami, donde vivo, para ir al funeral de mi padre, en Madeira. Llegué al cementerio, cuando ya lo enterraban, porque los vuelos se retrasaron. Ahora me pasa igual para regresar a Miami: tuve que pagar de mi bolsillo una noche de hotel y nadie se hace responsable. En información me dijeron:
Cállate la boca. Llevo 20 años viajando con Iberia, pero no lo voy a hacer nunca más".

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