Viajar sin dejar huella (de carbono)

  • La huella de carbono de una persona se puede calcular y debería ser menor a 1,4 toneladas de CO2 anuales.
  • Los medios de transporte más ecológicos son el tren y el barco, cruceros no incluidos.
  • En algunos países se incluye información sobre la huella de carbono de los productos en sus envases.
Deberíamos intentar volar menos, recordando que un vuelo doméstico y nocturno es el más contaminante.
Deberíamos intentar volar menos, recordando que un vuelo doméstico y nocturno es el más contaminante.
Ana Vega
Son muchas las voces que se han levantado en los últimos años para advertir de las consecuencias del cambio climático. La causa más apuntada es la concentración en la atmósfera de los gases de efecto invernadero generados por las actividades humanas. El error que todos cometemos es asociarlo directamente con la producción industrial sin asumir nuestra parte de culpa, pero lo cierto es que la mayoría de nuestros hábitos diarios son contaminantes. En CeroCO2 podemos calcular nuestra "huella de carbono" y encontrar información útil sobre cómo reducirla hasta conseguir la tasa de emisión anual responsable, de 1,4 toneladas por persona.

Los viajes deben estar dentro de ese cómputo. La quema de combustibles fósiles desprende calor y libera CO2, uno de los gases que más preocupación genera. Para hacernos una idea, sólo un viaje en avión de ida y vuelta Madrid-Barcelona produce 0,39 toneladas de CO2 por persona, y en coche diesel 0,17.

Reducir emisiones en largas distancias


Entonces, ¿cómo podemos minimizar nuestro impacto sin dejar de viajar? En general, deberíamos intentar volar menos, recordando siempre que los vuelos domésticos y los nocturnos son los más contaminantes. Las compañías aéreas están trabajando en prototipos que reduzcan las emisiones porque a partir de 2011 el transporte aéreo quedará incluido en el sistema de control de emisiones europeo. Sin embargo, nadie ha hallado aún la fórmula mágica. Ryanair lanzó una campaña en este sentido que tuvo que ser desmentida por su director tras una investigación de la BBC.

El tren y el barco son los medios de transporte que menos CO2 emiten pero, por cuestión de tiempo, el tren es la opción más clara. En este punto, los cruceros no entrarían en la categoría "barco" porque tienen un consumo energético a bordo que compensa lo que ahorran en la quema de combustible.

Para moverse por carretera siempre será preferible usar el transporte público, pero quienes busquen la autonomía de un turismo pueden reducir su impacto eligiendo un motor adecuado. Compañías de alquiler de coches como Hertz o Europcar disponen de una "gama verde" de diesel e informan de la emisión de CO2 por Km2 de cada modelo en su web.

Los conductores incondicionales también pueden reducir sus emisiones teniendo el coche a punto, especialmente la presión de las ruedas, y evitando llevar mucho peso en el maletero. Para gastar menos combustible hay que planificar bien la ruta y esquivar las áreas congestionadas. Otros consejos útiles son evitar los acelerones y frenazos, llevar las ventanillas cerradas, reducir el uso de aire acondicionado y apagar el coche cuando vaya a estar parado más de dos minutos.

Reducir, reutilizar y reciclar en ruta

Al llegar al destino podemos seguir apostando por el transporte público o, si la ciudad lo permite, visitarla caminando o en bicicleta. Pero nuestra huella de carbono se puede mejorar también con otros gestos vinculados directamente al consumo y que se resumen en tres palabras: reducir, reutilizar y reciclar.

Como curiosidad, en determinados países, se puede encontrar en los envases el cálculo de la "carbon footprint" de la producción y distribución de ese producto, de la misma forma que se apunta su valor nutricional. En España parece que la conciencia es menor y no está generalizado, aunque conviene saber que la Oficina Huella de Carbono está trabajando para implementar aquí este modelo informativo.

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