Las claves de la cumbre del G-20: la guerra de divisas y la reforma financiera

    Angela Merkel (dcha), conversa con el primer ministro surcoreano, Kim Hwang-sik (izq), durante un encuentro bilateral celebrado en el ámbito de la cumbre del G20 en Seúl.
    Angela Merkel (dcha), conversa con el primer ministro surcoreano, Kim Hwang-sik (izq), durante un encuentro bilateral celebrado en el ámbito de la cumbre del G20 en Seúl.
    EFE

    La quinta cumbre del G20 ha comenzado en Seúl con una cena de trabajo, a la que seguirá una sesión plenaria el viernes, en la que los líderes de los países ricos y emergentes buscarán acuerdos contra los desequilibrios globales.

    El presidente surcoreano y anfitrión de la reunión, Lee Myung-bak, recibió a los 21 jefes de Estado o de Gobierno que asisten a la cumbre en una ceremonia de bienvenida en el Museo Nacional de Corea, símbolo cultural del país asiático.

    Apenas han comenzado a producirse los primeros diálogos y ya se empieza a vislumbrar que no llegarán a buen término. Y es que tras varias horas de negociaciones previas no se ha obtenido ningún resultado destacable.

    El propio portavoz de la cumbre, Kim Yoon-Kyung así lo ha indicado al hacer balance: "no nos hemos puesto de acuerdo ni en la hora en que retomaremos la discusión".

    La "guerra de divisas", el principal escollo

    Los mandatarios deberán hacer frente como principal objetivo a la denominada "guerra de divisas", puesto que en otros aspectos sí que se han llegado a progresos notables como en lo referente a la mejora del control a las grandes instituciones financieras, la creación de una "red global de seguridad financiera" o el aumento de la cuota de poder de los países emergentes en el Fondo Monetario Internacional.

    "De momento, no hay acuerdo sobre los tipos de cambio y los desequilibrios externos", ha asegurado Yoon-Kyung. Se espera que las conversaciones se retomen en tras la cena inaugural de la cumbre.

    El mes pasado, en el encuentro celebrado en la ciudad surcoreana de Gyeongju por los ministros de finanzas, éstos admitieron la necesidad de crear un sistema comercial más definido y abstenerse de la devaluación de las divisas.

    Por el momento parece complicado que se logre acabar con esta "guerra de divisas" puesto que las negociaciones se están viendo atascadas porque tanto Obama como Merkel, los dirigentes de la primera potencia económica mundial y la primera potencia económica europea respectivamente, se han enrocado en sus diferentes posturas sobre los desequilibrios externos.

    China, Alemania y Japón, entre otros países, han manifestado su rechazo al plan estadounidense de limitar a un 4% los desequilibrios de cuenta corriente en el PIB.

    Nueva reforma del sistema financiero

    En estas reuniones previas a la cumbre también se está debatiendo la nueva regulación en el sistema financiero y en concreto un aspecto clave como es el establecer más exigencias a los mayores bancos y que afectará directamente al Banco Santander y al BBVA. En líneas generales supondría una importante ayuda a la banca asiática en detrimento de la occidental.

    La propuesta contempla exigir más capital a la gran banca con presencia internacional que a las grandes entidades que operan sólo en el ámbito doméstico.

    De este modo, el G-20 estudia penalizar a estos dos bancos españoles, además de a otros 17 de otros seis páises occidentales, que deberán hacer frente a una subida adicional de sus reservas de entre un 2 y un 3%, si finalmente se aprueba dicha reforma.

    La clave está en lo que han denominado como "riesgos sistémicos" y que son los peligros que suponen para el sistema financiero internacional si alguna de estas entidades quebrase. Según algunos miembros del G-20, los bancos occidentales son de este modo "sistémicos", mientras que los asiáticos no.

    Aunque en esta nueva regulación tampoco hay acuerdos sobre qué tipo de activos serán los que deban destinar a "reservas sistémicas".

    Zapatero  insiste en la "economía verde"

    Por su parte, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, considera que la "economía verde" será clave en la recuperación económica del país.

    De este modo el sector de las energías renovables, el transporte, la edificación sostenible y la ecoindustria tendrían para España un potencial de creación de un millón de puestos de trabajo en los próximos diez años.

    Merkel dispuesta a cooperar con Estados Unidos

    La canciller alemana, Angela Merkel, ha señalado la necesidad de la cooperación entre EE UU y Alemania antes de que diera comienzo la reunión bilateral con el presidente estadounidense, Barack Obama. Alemania, como China, se ha mostrado muy crítica con la propuesta estadounidense para que los países limiten sus déficit o superávit en sus balanzas por cuenta corriente a un máximo del Producto Interior Bruto.

    Merkel ha subrayado que es necesario encontrar un modo de cooperación para reducir los desequilibrios en el crecimiento económico pero recalcó que el Estado tiene un papel limitado en el mercado, en referencia a la propuesta estadounidense sobre las balanzas por cuenta corriente.

    "El Estado no puede intervenir" en las acciones de los actores del mercado, ha señalado, al tiempo que rechazó cualquier recurso a medidas proteccionistas.

    Obama, por su parte, ha asegurado que "como dos de las mayores economías del mundo, debemos asegurarnos de que continuamos el crecimiento equilibrado y sostenido que todos buscamos".

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