Los hortelanos de la ciudad

El huerto ecológico es una oferta de ocio para mantener activas a las personas mayores. 136 jubilados trabajan la tierra desde hace seis meses y otros 130 acaban de solicitar una parcela.
Petronilo Rojo, tiene 73 años y una huerta de cebollas que visita al menos dos veces por semana (izquierda). Baltasar Mata,tiene 64 años y un huerto de lechugas que trabaja cinco días a la semana.
Petronilo Rojo, tiene 73 años y una huerta de cebollas que visita al menos dos veces por semana (izquierda). Baltasar Mata,tiene 64 años y un huerto de lechugas que trabaja cinco días a la semana.
Foto
Jubilados que deciden dedicar parte de su tiempo a cuidar de un terreno que les da mucho trabajo, pero también muchas satisfacciones. El proyecto de huertos ecológicos comenzó en junio del año pasado como una iniciativa de ocio para personas mayores, organizada por el Ayuntamiento de Valladolid y la escuela de ingenieros agrarios, INEA.

Se prepararon 212 huertos y sólo 76 personas solicitaron participar.

Pero a  día de hoy son ya 136 las personas que trabajan su pequeña parcelita de 150 metros cuadrados y que quieren seguir haciéndolo, y otros 130 los que lo han pedido en la última convocatoria que se cerró el 31 de enero. El Ayuntamiento ampliará el terreno para hacer otros 50 huertos más y que nadie se quede sin su trocito de paraíso terrenal.

Seriedad y compromiso

Aquellos que se comprometen a mantener uno de estos huertos tienen que tener claras las reglas. Las prácticas deben ser ecológicas y no se pueden comprar ni vender los productos cosechados, sólo se pueden donar. «Yo ya no voy al mercado, con lo que saco de la huerta comemos mi mujer y yo, y me sobra para regalar a los conocidos», cuenta Baltasar.

El abandono del huerto durante más de un mes es además motivo de cancelación. «Por ahora no hemos tenido problemas, todo el mundo muestra mucho interés y les gusta dedicarle tiempo, haga frío o calor, aquí siempre hay alguien trabajando el huerto», asegura  el director de la escuela de ingenieros agrarios, Félix Revilla.

Trabajo y Formación

No se trata sólo de envejecer de una forma activa, sino también de aprender. Los hortelanos no sólo cuentan con el asesoramiento de la escuela sino que asisten a sus propios clases sobre asuntos de carácter práctico como el riego por goteo, las necesidades de agua de los huertos, o la mejor forma de realizar compost. «Yo reconozco que no sé lo que hay que hacer para trabajar la tierra, pero preguntas a uno, el otro te asesora y al final sacas la tierra adelante», dice Petronilo.

El buen ambiente que viven entre los vecinos de parcela hace que trabajar la huerta sea una alegría.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento