El 25 por ciento de los asalariados gallegos cobraban en 2008, de acuerdo con los datos extraídos de la Agencia Tributaria, un sueldo igual o inferior al salario mínimo interprofesional. Esto supone que un total de 283.560 personas cobraban, en suma, 1.118 millones de euros, el 5,6 por ciento de la masa laboral.

El sindicato nacionalista ha presentado en rueda de prensa sus conclusiones sobre estos datos, que ve "lapidarios" porque "condenan a la mayoría social" y, en concreto, a mujeres e inmigrantes, ha afirmado el secretario confederal de Finanzas de la CIG, Ramiro Oubiña. Además, ha advertido de que los datos de 2009 "van a ser aún más lapidarios".

Oubiña ha llamado la atención sobre la externalización de servicios que se practica en algunas empresas para que los trabajadores "no se rijan por la negociación colectiva", pues a estos empleados no les afecta el convenio que se haya pactado en la empresa. En este caso, ha puesto como ejemplo a los medios de comunicación.

Según el estudio de la CIG, elaborado por Natividad López Gromaz, durante la época de bonanza económica se redujo la participación de los asalariados en el producto interior bruto (PIB), desde el 45,8% de 2000 al 44,5% en 2008. En ese tiempo los asalariados se incrementaron en un 32%, mientras que, sin embargo, los empresarios aumentaron un 2,1% y su participación en el PIB creció tres puntos.

El 25 por ciento de los asalariados con las rentas más bajas representa casi tanto del PIB como el 0,6% que recibe los salarios más altos, señala el documento. Estas situaciones, ha señalado, ponen el riesgo el consumo, pues quienes tienen necesidades que cubrir no tienen poder adquisitivo para ello.

En esta época, ha apuntado López, se acuñó el término mileurista. Así, ha concluido que se ha acentuado la concentración de la riqueza "en manos de pocos" y ha destacado que, dentro del conjunto de los asalariados, también se encuentran "diferencias muy grandes".

Los inmigrantes cobran la mitad

Además, la autora del estudio ha destacado que los inmigrantes cobran "la mitad" que una persona de nacionalidad española. Así, los datos muestran que el salario medio en 2008 era de 18.075 euros anuales para un gallego, pero de 9.933 para un extranjero. Además, se constata de nuevo que las mujeres cobran menos que los hombres, pues mientras un gallego varón tenía ese mismo año unos ingresos de 20.385 euros, una gallega se quedaba en 15.097.

Entre los inmigrantes, ellos declararon un salario promedio de 11.110 euros anuales, mientras que las mujeres cobraban 7.587 euros en el mismo año.

Inspección del trabajo

Oubiña ha reclamado a la Xunta que ejecute "políticas reales" para los inmigrantes, pues las competencias en esta materia están transferidas. Además, ha denunciado que en algunos casos los contratos que se formalizan son por tiempo parcial, mientras que el trabajador en realidad hace una jornada completa o incluso de más horas.

Por ello, ha reclamado que la Inspección del Trabajo se centre en perseguir este fraude que afecta "a todo el sistema de la Seguridad Social" pues estos empleados cotizan menos de lo que correspondería si se reflejase su situación real.

También ha criticado la reforma laboral, al considerar que "debilita" a los trabajadores y promueve que no denuncien situaciones irregulares por el temor de encontrarse "en la calle al día siguiente".

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