Fungairiño niega que haya dimitido por discrepar con el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido

El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño señaló a los periodistas que se va "satisfecho" de la labor desempeñada durante los últimos 26 años y negó haber mantenido discrepancias con el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido.
Eduardo Fungairiño, ex fiscal jefe de la Audiencia Nacional (Efe)
Eduardo Fungairiño, ex fiscal jefe de la Audiencia Nacional (Efe)
Efe

"Nunca, con los fiscales generales nunca hay discrepancias. Por eso son fiscales generales, claro", manifestó Fungairiño en unas breves declaraciones a los periodistas acreditados en este tribunal realizadas a los pocos minutos de que se conociera la noticia.

El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, presentó el miércoles ante Conde-Pumpido su renuncia al cargo por "razones estrictamente personales", informó la Fiscalía en un comunicado. Fungairiño, que desempeñaba este cargo desde el 30 de mayo de 1997, ha solicitado su incorporación a la Fiscalía del Tribunal Supremo, donde aportará su dilatada experiencia profesional en materia de terrorismo.

Fungairiño, en declaraciones a la prensa, destacó el caso del síndrome tóxico como uno de los más importantes que ha llevado -"el más llamativo, el más trágico y el más tremendo", dijo-, aunque recordó que también se ha dedicado a los sumarios relacionados con ETA y con los GRAPO, a la cooperación internacional y a las extradiciones.

El fiscal que no quiso contestar a una pregunta sobre la posibilidad de una tregua de ETA "porque escapa de mis competencias" agradeció a sus compañeros y al personal de su departamento su colaboración.

26 años en la Audiencia

El hasta ahora fiscal jefe de la Audiencia, tribunal en el que ha trabajado durante 26 años,
ha comunicado esta decisión a Conde-Pumpido, con el que se reunió esta mañana en su despacho de la
Fiscalía General, y a su regreso a la Audiencia se reunió con los fiscales oficiales y auxiliares de Fiscalía para informarles de su renuncia.

Fungairiño, que nació en Santander el 30 de mayo de 1946, ingresó en la Escuela Judicial en noviembre de 1972 y un año después comenzó a ejercer como fiscal en la Audiencia Provincial de Barcelona.

Permaneció allí hasta el

14 de febrero de 1980, fecha en la que
fue nombrado fiscal en la Audiencia Nacional y el 1 de junio de 1988 tomó posesión del cargo de teniente fiscal en esta instancia judicial.
Sumarios antiterroristas

Entre los sumarios antiterroristas en los que ha intervenido destacan
el atentado de Hipercor, el asesinato del
Comandante Ynestrillas, el atentado frustrado contra el presidente del Tribunal Supremo
Antonio Hernández Gil y el que costó la vida a
varios guardias civiles en la calle Príncipe de Vergara y en la plaza de la República Dominicana.

Investigó también otras causas en las que participó el etarra Henri Parot, para quien pidió en un juicio una pena de 85 años de cárcel, no sin antes llamarle "cobarde" por no asumir sus responsabilidades.
En 1990 fue objeto de un atentado, que resultó fallido, cuando ETA le envió un paquete bomba que pudo ser localizado y desactivado antes de que le estallara en las manos.
Sumario del aceite de colza

Es conocido además por su actuación como fiscal en el mayor juicio celebrado en la historia judicial española: el sumario por el envenenamiento masivo con aceite de colza desnaturalizado, en el que intervino durante los
nueve años que duró su instrucción.

En 1994 mantuvo un enfrentamiento con el entonces fiscal general del Estado, Carlos Granados, tras solidarizarse con el fiscal de la Audiencia Nacional Pedro Rubira cuando este se mostró reticente a la puesta en libertad del general Rodríguez Galindo, relacionado con el secuestro y muerte de los presuntos etarras Lasa y Zabala.
Rebelde e indomable

Integrante, junto a los también fiscales
Pedro Rubira, Ignacio Gordillo y Maria Dolores de Prado, del grupo conocido como los "fiscales rebeldes e indomables", fue expedientado, al igual que ellos, en diciembre de 1996, por "insubordinación" de los fiscales hacia su jefe, José Aranda, que fue destituido por su "falta de autoridad".

Su llegada a la jefatura de la fiscalía de la Audiencia no estuvo exenta de polémica, ya que fue nombrado por el entonces fiscal general Jesús Cardenal en contra del Consejo Fiscal, lo que fue criticado por todas las asociaciones de fiscales.

También fue criticado, en diciembre de 1997, por su postura respecto a la falta de competencia de la jurisdicción española en los
crímenes cometidos por las dictaduras argentina y chilena.
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