Ningún culpable por el incendio del Windsor

El juez que investiga el incendio en el edificio Windsor de Madrid en la madrugada del 13 de febrero de 2005 ha acordado el sobreseimiento provisional del caso al estimar que no existe responsabilidad penal en el incendio. Sin embargo, en el auto reconoce que la imágenes que mostraban las siluetas de varias personas en el edificio son ciertas, y no fruto de un reflejo o de la manipulación.
El incendio provocó una gran humareda.
El incendio provocó una gran humareda.

Esta decisión, adoptada por el juzgado de instrucción número 28 de Madrid, contrasta con la versión de la empresa propietaria del edificio, Ason Inmobiliaria, que el viernes acusaba a una empleada de la compañía Deloitte de ser la que provocó, con un despiste, el fuego que arrasó el edificio.

El auto, después de dar una cronología de los hechos, subraya que "únicamente se ha determinado un foco de fuego situado en la planta 21, despacho 2109", dependencia ocupada desde las 16.00 a las 23.00 del 12 de febrero por Eva R.M., quien admitió ante el juez haber fumado varios cigarros en la estancia, el último media hora antes de abandonar el lugar, y que afirmó haberlos apagado correctamente.

No concurren indicios para establecer una relación causal entre los cigarrillos y el incendio

Ante esto, el magistrado destaca que "no concurren indicios para poder establecer un engarce casual entre el consumo de cigarrillos y el origen o propagación del incendio". Este razonamiento está fundamentado en el informe de los peritos, que determinaron que no hay causas que evidencien "la utilización de acelerantes en la combustión en ningún lugar del inmueble, no concurriendo indicio alguno que permita concluir en la intencionalidad del fuego".

Abundante material inflamable

En cuanto a la magnitud que alcanzó el incendio, el informe de los peritos apunta que los papeles, muebles de madera y cableado diverso, entre otras cosas, característicos del edificio, pudieron influir en su rápida propagación, ya que de las declaraciones de los vigilantes y del personal se desprende que en el despacho de la planta 21 "había material combustible suficiente para que el fuego progresara y fuera aumentado paulatinamente de tamaño", informa Europa Press.

Tras analizar todos los datos procedentes de las investigaciones, el magistrado determina que "no existen indicios respecto a que el incendio pudiera haber sido intencionado". Del mismo modo, resalta que el tiempo de reacción del personal tras la activación de la alarma fue "adecuado", por lo que no se puede imputar el resultado de lo sucedido a los vigilantes (como también hizo el viernes la empresa propietaria), a los bomberos o al personal de mantenimiento del edificio.

Por otra parte, el auto reseña que de lo actuado no se desprende que las obras a las que estaba sometido el inmueble puedan tener relación con las causas del siniestro.

El juez admite que el vídeo es real

El magistrado también hace referencia en el auto al vídeo que se incorporó a las actuaciones en el que aparecían unos focos de luz y sombras de figuras humanas. A este respecto, indica que las imágenes contenidas en la cinta "no presentan ningún tipo de manipulación, ya que las señales de audio y vídeo se corresponden en todo momento", y que las sombras que aparecen no son producidas por un reflejo procedente del exterior, como afirmaban en un informe los bomberos del Ayuntamiento.

Así, el juez asegura que "aunque se pudiera admitir la posibilidad de la presencia de personas en el interior del edificio Windsor, no existe evidencia alguna de que ello pudiera haber tenido alguna incidencia en la causación o propagación del incendio".

Finalmente, el auto también analiza el butrón que apareció en la pared de una de las oficinas situada en la zona del garaje que comunicaba con el interior de la torre y establece que el informe pericial aclaró que se trataba de un hueco pequeño realizado en un panel de pladur por el que difícilmente pasa una persona delgada.

El pasado mes de noviembre la fiscalía de Madrid ya anunció que pediría el archivo del caso al no apreciar indicios de delito y si no surgía ningún nuevo dato que demostrara que hubiera habido un ilícito penal.

Dos negligencias fueron la causa, según la empresa

Para la empresa propietaria del inmueble, la negligencia fue la causa del siniestro que arrasó con el edificio. En concreto y según Asón Inmobiliaria, fue una empleada que trabajaba en la planta 21 del edificio la causante del incendio, al dejarse un cigarrillo encendido en su despacho.

En un comunicado hecho público el pasado viernes, la empresa indicaba que en la grabación de la cámara de seguridad, se observa cómo la empleada abandona el edificio "dos minutos después de que la alarma de incendios advirtiera que había fuego en su planta".

A partir de ese momento "la asombrosa negligencia de los vigilantes de seguridad hizo el resto", indicaba Ason Inmobiliaria, quien añade que los vigilantes "ni hicieron absolutamente nada por apagar el fuego en sus primeros estadios, ni llamaron de inmediato a los bomberos, perdiendo un tiempo precioso que condenó al Windsor".

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