Historias sobre la no conciliación: la dura tarea de compaginar trabajo y familia

Imagen de archivo de trabajadores en una oficina.
Imagen de archivo de trabajadores en una oficina.
ARCHIVO

Ana C., madre un niño de seis años y dos gemelos de 17 meses, le escribe al presidente del Congreso, José Bono: "Me gusta mucho la palabra conciliar, me parece mágica, pero no puedo ponerla en práctica porque en España no estamos preparados para ello, nos tenemos que conformar con soñar y pensar que en un futuro nuestros hijos tendrán una vida laboral y personal equiparada en horas".

Para no conformarse con soñar y aportar su granito de arena, los usuarios/trabajadores de 20minutos.es se han sumado a la campaña por la racionalización de los horarios laborales -que ya registra 5.000 firmas y que tiene en facebook casi 4.000 seguidores- con el envío de casi un centenar de correos explicando historias nada soñadas, historias tan reales como tristes que no permiten conciliar... ni el sueño.

  • El marido de Marta llega a casa todos los días a las 21.15 horas, "como todos los días". Y como todos los días, "no puede leerle un cuento al niño antes de dormir, simplemente ya está dormido". Y así, dice Marta, "desde luego no merece la pena tener hijos".
  • La vida de Mónica, vecina de Vilanova y trabajadora en Barcelona, se resume en 14 horas fuera de casa, o dicho de otro modo "en salir de noche de casa, dormir en Renfe (si pudo sentarme), trabajar, comer en la oficina, trabajar, volver a dormir en Renfe, llegar a casa, cenar, saludar a los amigos en Facebook (la mayoría en mi misma situación) y dormir las pocas horas que me quedan".
<p>Conciliación laboral - 300</p>

Los lectores le recuerdan al Gobierno de Zapatero que llevaba en su programa electoral la promesa de ampliar el derecho a la jornada reducida hasta que los niños cumplan 12 años, actualmente está en 8 años. Luz no puede ser más clara: "En mi caso me han arruinado la vida, ya que mi hija cumplió los 8 años el pasado mayo y he tenido que incorporarme al horario maratoniano de mi empresa". "Cómo no vamos a desconfiar de los políticos si no cumplen sus promesas", se pregunta Raquel. Y Eva se interroga también:"¿Acaso con 8 años ya son mayores, acaso con esa edad ya son independientes?".

Que el Barcelona pierda en la Champions

Alberto disfruta de su hijo hora y media... el día que sale del trabajo a su hora, o sea "uno de cada cien días". Y si el crío se pone malito puede pedir "un rato, mi día de vacaciones o lo que sea para estar con él... pero que ni se le ocurra ponerse malo en tres años porque la presión en el trabajo sería brutal". Bromas y veras, Alberto da una de las claves de la baja productividad y la locura de los horarios: "Se convoca una reunión urgentísima después de 10 horas de trabajo. Estás dos horas metido en una sala y lo mejor que sacas es que ojalá pierda el Barça en la Champions".

No hay tiempo para conciliar y no hay tiempo para el humor. Los lectores dicen a las claras que sufren presiones de sus empresas para que sean productivos pero en el horario de siempre:

  • Ana: "He pedido reducción de jornada y me han dicho que lentejas. He amenazado con pedir por ley la reducción por cuidado de un menor y me han dicho que lo haga, que lo haga y veré. Vamos, que estoy hasta las narices, he pedido que me despidan y nada, que me marche yo".
  • Cristina: "Yo me incorporé triste, como todas las mamis cuando dejan a su niño de 5 meses en la guardería, y la primera palabra de apoyo que me encontré fue 'todo el mundo ha pasado por eso y no se ha muerto'. Encima es una mujer y madre; todavía es peor. Aparte de casi la amenaza de despido al hablar de reducción de jornada, hay que aguantar comentarios y gestos cuando solicitas algún permiso. Mi caso es sangrante, como muchas madres, sólo disfruto de mi hijo el fin de semana y a costa casi de mi salud física y emocional, porque yo llego a casa solo para acostarlo".
  • María: "En la empresa en la que me pagan (menos mal), he solicitado una reducción voluntaria de jornada o un horario fijo con las mismas horas ya que tenemos rotativos con diferentes horarios y trabajando fines de semana y festivos. Pues me ha sido denegada, resumiendo la respuesta: 'el problema es mio'; pero lo más curioso es que hay compañeros que sin cargas familiares disponen de mejor horario sin festivos ni fines de semana".
  • <p>Página de la conciliación en Facebook - 280</p>Ana A.: "Mi empresa decidió quitarme la reducción de jornada porque había más personal que debido a sus circunstancias familiares la estaban solicitando, y como era yo la única que la tenia y no querían concedérsela a más personas a pesar de que la ley nos ampara, pues me dijeron que volvía a mi jornada laboral de 9 a 7 de la tarde o que me atuvieran a las consecuencias, y debido a la crisis y al temor a perder el trabajo no tuve más remedio que aceptar con las consecuencias de que no puedo atender a mi madre debidamente".
  • Cristina: "Tras acabar mi baja maternal hable con el departamento de personal para pedir reducción de jornada y la contestación de la empresa fue que no me la concedían porque no podían crear precedentes. Desde aquel día la empresa no me lo ha puesto nada fácil y creo que como último recurso de presión me han cambiado el lugar de trabajo, tardo hora y cincuenta minutos en llegar. Actualmente me gustaría tener otro hijo, pero como comprenderá la situación no lo facilita".
  • Natalia: "El miedo a un despido en la empresa privada (o a un despido encubierto con una no renovación) a causa de un embarazo es obvio. En algunos casos la empresa avisa sin tapujos, coartando la maternidad de muchas mujeres".

Los nervios no aguantan más

Lidia pide que alguien "se pare a pensar cómo una madre que se levanta a las 6 y cuarto de la mañana puede organizarse para atender a su hija que no entiende por qué no ve a mamá más que un rato por la tarde y cada día la va a buscar una vecina distinta al cole". Y expresa lo peor: "Actualmente me medico porque los nervios no aguantan más".

Ana C., la madre que a día de hoy y a esta intempestiva hora -pese a las intemporales promesas de los políticos- se tiene que conformar con soñar que concilia ha tenido finalmente que recurrir a la jornada reducida con un sueldo que apenas le alcanza para los pañales de sus gemelos: "De esta manera, trabajando por 400 euros, mis hijos me conocen un poco. Saben reconocer la cara de su madre. Con la jornada completa les pondría una foto en cada cuna".

palabra conciliar, me parece magica, pero no puedo ponerla en practica porque en España no estamos preparados para ello, nos tenemos que conformar con soñar y pensar que en un futuro nuestros hijostendran una vida laboral y personal equiparada en horas.e gusta mucho la palabra conciliar, me parece mágica, pero no puedo ponerla en práctica porque en España no estamos preparados para ello, nos tenemos que conformar con soñar y pensar que en un futuro nuestros hijostendran una vida laboral y personal equiparada en horas".

sta mucho la palabra conciliar..me parece magica, pero no puedo

ponerla en practica por que en España no estamos preparados para ello, nos

tenemos que conformar con soñar y pensar que en un futuro nuestros hijos

tendran una vida laboral y personal equiparada en horas.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento