El cura que halló el cadáver del sacerdote Ernesto Muñoz, fallecido presuntamente a manos de dos jóvenes de 19 años de edad y que ejercía de capellán ocasionalmente en la Real Iglesia de San Antonio Abad de la calle Alfonso XII de la capital hispalense, sede de la Hermandad de El Silencio, ha asegurado este miércoles que encontró el cuerpo de la víctima desnudo en su propia vivienda, donde, según su testimonio, "no había nada revuelto".

De este modo, y según han informado a los periodistas fuentes del caso, el Juzgado de Instrucción número 2 de Sevilla ha tomado declaración como testigos en la mañana de este miércoles a tres personas, entre ellas al cura referido, que fue la primera persona en hallar el cadáver, y el vicario de la Iglesia de San Antonio Abad, que, tras ser avisado de lo ocurrido, acudió al domicilio de la víctima, ubicado en la calle Jesús del Gran Poder.

El primero en declarar como testigo ante el juez instructor Carlos Mahón fue el cura, quien ha ratificado su declaración policial, en la cual señaló que fue en la mañana del día 7 de octubre cuando, alertado por el hecho de que el fallecido, de 65 años de edad, no hubiera acudido a la iglesia, se dirigió hacia su domicilio, donde encontró el cadáver del sacerdote "desnudo, tapado por una sábana y con las manos situadas en los genitales".

Según ha ratificado en sede judicial, el aspecto de la vivienda era de "normalidad", y en la misma "no había nada revuelto", a lo que ha añadido que, una vez encontró el cuerpo, avisó de ello al vicario de la Iglesia de San Antonio Abad, quien se personó en el domicilio de la víctima, fallecida presuntamente a manos de dos jóvenes de 19 años de edad que convivían con él desde principios del mes de octubre y a los que había conocido por Internet.

Toxicomanía de los dos acusados

Por su parte, el vicario de la iglesia también ha ratificado ante el juez instructor lo relatado en sede policial, y, al concluir su declaración, ha señalado en declaraciones a los periodistas que conocía "muy poco" al sacerdote Ernesto Muñoz, así como que estuvo en su domicilio una vez tuvo conocimiento del tremendo suceso y que la apariencia de la vivienda era de "normalidad".

Las fuentes han aclarado que, por el momento, los dos imputados, que se encuentran en prisión por los presuntos delitos de homicidio y robo, no han solicitado declarar ante el juez instructor —en su primera comparecencia se negaron a prestar declaración—, mientras que la defensa ha solicitado que se analice el pelo de los imputados al objeto de demostrar su toxicomanía.

Las fuentes del caso consultadas por Europa Press ya relataron que, en su declaración policial, los imputados manifestaron que, estando en el domicilio del sacerdote Ernesto Muñoz, éste propuso a uno de ellos mantener relaciones sexuales, a lo que éste se negó, lo que llevó al religioso a amenazarlos con echarlos de la vivienda. Por este motivo, ambos planearon simular que accedían a mantener relaciones sexuales con él, momento en el que lo asfixiaron con un cojín hasta darle muerte el 6 de octubre, un día antes de que fuera encontrado el cadáver.

En un principio, se creyó que el sacerdote había fallecido por causas naturales, por lo que se procedió a su incineración. No obstante, días más tarde un amigo de los detenidos, residente en Guadalajara, informó a la Policía de que los dos imputados le contaron que habían asesinado a una persona, tras lo que se inició una investigación que culminó el pasado jueves con la detención de los dos presuntos autores del asesinato, a quienes el juez mandó a prisión por los presuntos delitos de homicidio y robo, pues tras cometer el crimen se habrían llevado del domicilio un teléfono móvil y un ordenador.

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