La herida del Carmel sigue aún abierta un año después

Faltan 249 vecinos por realojar y 30 comercios por abrir. Los trabajos en el túnel de la L5 están parados, pero se construye la futura estación.
Dos obreros trabajando ayer en la zona cero.
Dos obreros trabajando ayer en la zona cero.
Hugo Fernández
«El Carmel no olvida». Así reza uno de los carteles que recuerdan la tragedia que aún ayer se podía ver en el barrio. La normalidad se abre paso pero con frentes abiertos, como los 249 vecinos que no han sido realojados y los 30 comercios cerrados.

El conseller de Política Territorial i Obres Públiques, Joaquim Nadal, anunció ayer que «los próximos días volverán 166 vecinos» y que la totalidad se espera que lo hagan a finales de mayo.

El comercio también se recupera, pero con pérdidas ostensibles que se cifran entorno el 50% en los que ya han podido abrir. De los 30 cerrados, 14 podrán reemprender la actividad después de Semana Santa. Muchos han cobrado la indemnización «pero ha servido para renovar el comercio», cuenta el titular de la juguetería de la calle Llobregós, Josep Montero. Las obras en el túnel siguen con trabajos de mantenimiento en el antiguo túnel de maniobras, en la zona cero, y avanzan en las futuras estaciones de Teixonera, Carmel y la conexión con la L3.

Dificultades para vender los pisos

Las inmobiliarias del Carmel desmintieron que se haya producido un efecto huida y que los afectados hayan optado por malvender. Lo que ha sucedido, según Martín Maldonado, franquiciado de Tecnocasa, es que «el vendedor no especula tanto y se adapta al precio real del mercado», pero asegura que «hay igual demanda para una menor oferta de pisos». Un problema añadido en la zona cero, comprendida entre las calles Conca de Tremp, Sigüenza y passatge Calafell, es que los bancos no quieren abrir las tasaciones a los inmuebles afectados por el socavón, «lo que impide su venta».

Ambiente enrarecido

Ayer, los vecinos del Carmel empezaban a mostrar síntomas de cansacio ante la presión de los medios de comunicación y muchos se negaban a opinar sobre el futuro de su barrio. Otros desconfiaban de las soluciones anunciadas desde las administraciones y optan por aparcar la euforia, si es que la hay, hasta la conclusión definitiva de la crisis.

Miguel Giner. 57 años - Vecino

«Lo cierto es que el barrio no sólo está tocado, sino tocado y hundido. Pienso que le están lavando la cara al Carmel, pero eso no nos garantiza que el subsuelo sea seguro, almenos yo no estoy nada seguro».

Asunción Martín. 50 años - Cartera del Carmel

«Si comparo el Carmel con otras zonas de Barcelona donde he estado, se nota cierta crispación en la gente. Se nota que no es un barrio alegre, al que le queda mucho aún por recuperar».

Otilia Casco. 55 años - Afectada

«Nosotros hemos tenido mucha suerte, pudimos volver a casa en agosto, pero nadie logrará borrar nuestro recuerdo. Ahora todo lo veo peor, nunca pensé en el abasto de la catástrofe hasta ahora».

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