La imagen, en blanco y negro, capta el esfuerzo de un niño asmático en su bicicleta. La letra puntillosa, la carta de un lejano padre a sus hijos. La voz, febril, un discurso político.

Todo aparece en Che, un hombre nuevo, un documental dirigido por Tristán Bauer que llega a España el viernes. "Una película –explica su director–, llena de documentos históricos desconocidos y narrada a través de palabras e imágenes insólitas, una biografía íntima que acerca a la humanidad del Che".

No hemos parado de encontrar materiales inéditos que permitían redescubrir al personaje

Muerto en 1967, se ha narrado de muy diferentes formas la vida del revolucionario, al que Bauer decidió estudiar cuando, preparando un documental sobre Julio Cortázar, encontró una cinta con un poema dedicado a Guevara. Ahí empezó una obsesión que, doce años después, desembocó en este nuevo trabajo: "No hemos parado de encontrar materiales inéditos que permitían redescubrir al personaje. En la película hay mucho trabajo, muchas casualidades y el máximo rigor histórico".

El lado oscuro

Aquellos que admiren al Che no quedarán decepcionados: casi año a año, la cinta recorre su vida: su niñez, sacudida por la enfermedad, sus años de estudiante, el decisivo momento en el que conoció a Fidel Castro, sus fallidas campañas militares en África y Suramérica, su familia... Pero ¿y su lado más oscuro, sus supuestas matanzas, tropelías, excesos? "Desde hace años –explica Bauer–, quiere construirse una imagen del Che carnicero que no comparto. Como todos, fue un hombre de su tiempo, y el suyo incluía la Guerra Fría, luchas de liberación muy fuertes... No he censurado ni ocultado nada, pero hablar de si fusiló a gente o cómo hacía la guerra me parece fuera de contexto".

Barbudo y greñudo como un Jesucristo moderno, las últimas imágenes mostraban a un Che agujereado por los balazos y muerto en el lavadero del hospital boliviano Nuestro Señor de Malta. A los 39 años moría la persona, el revolucionario: a cambio, nacía la leyenda y el germen de este documental.

Un guerrillero sensible

Más allá de su faceta más conocida, Ernesto Guevara fue un hambriento estudioso, lector y escritor. El documental recupera intervenciones públicas de enorme valor, como una desconocida entrevista radiofónica o una ignota intervención en televisión, pero el Che más humano y sensible es el que dejan translucir sus poemas a Aleida March, el diario que, en cuadernos, escribía cuando la muerte le alcanzó en Bolivia, o las cartas que escribió, casi con un tono de funeral despedida, a sus pequeños hijos.