Estudiantes se manifiestan contra la decisión de Google ante la sede de la compañía
Miembros de Estudiantes para un Tíbet Libre se manifiestan contra la decisión de Google ante la sede de la compañía KIMBERLY WHITE KIMBERLY WHITE Kimberley White

Para Amnistía, la decisión de Google es la última de una sucesión de capitulaciones de las empresas mundiales de Internet ante la presión del gobierno chino.

El servicio”, señala la nota, “restringe los derechos de los usuarios chinos de Internet a la libertad de expresión y a la libertad de información de las que gozan otros países”.

En el comunicado se recogen también algunas de las declaraciones ofrecidas ayer en el Foro Económico Mundial que se celebra en Davos por la secretaria general de la organización, Irene Khan: "Al mismo tiempo que reconoce que Google ha adoptado una serie de medidas para garantizar el acceso de los usuarios chinos a Internet, Amnistía Internacional ve con consternación la creciente tendencia mundial en la industria de la tecnología de la información”.

Con esta declaración la voz de Khan y de Amnistía se une ahora a la de otras organizaciones como Reporteros sin Fronteras y de Free Tibet Campaign, que también han criticado duramente la medida.

Explicaciones poco convincentes

La explicación dada por los dirigentes de Google, en el sentido de que fue una decisión dolorosa y de que más vale algo de información que ninguna, no ha servido para calmar los ánimos de internautas y asociaciones.

Menos aún con explicaciones tan débiles como las dadas por Sergey Brin, uno de sus dos fundadores, en las que venía a comparar la decisión de lanzar una herramienta “limitada” en China con la censura que se hace en Alemania de los sitios nazis, o las prohibiciones que se ejercen sobre la pornografía infantil.

“Las empresas que imponen restricciones que vulneran los derechos humanos tienen una visión de futuro muy limitada”

Para Amnistía Internacional y para Irene Khan, éstos son argumentos muy poco consistentes, especialmente en un país que tiene, según Reporteros sin Fronteras, 32 periodistas y alrededor de 50 ciberdisientes encarcelados: “Las empresas que imponen restricciones que vulneran los derechos humanos tienen una visión de futuro muy limitada”.

Estos acuerdos, “sean tácitos o por escrito, van en contra de la afirmación de la industria de la tecnología de la información de que promueve el derecho a la libertad de información de todas las personas, en todo momento y en todas partes” (…)

“Las empresas de Internet justifican sus actos citando la normativa china. En realidad, estos acuerdos y la autocensura resultante violan tanto las normas internacionales como la propia Constitución china, que protege la libertad de expresión."

El comunicado se cierra con un críticia de la disparidad que existe entre los ambiciosos objetivos que para la mejora de la vida de las personas se plantean este tipo de empresas, y la realidad de tener que responder a las exigencias de los mercados en los que operan:  "Internet anunció el acceso sin trabas a la información en un mundo sin fronteras. En cambio, las empresas están ayudando a los gobiernos a construir fronteras para impedir que sus ciudadanos tengan acceso a la información”.

NOTICIAS RELACIONADAS