Pepita Vilaró.
Pepita Vilaró. ARCHIVO

Nunca es tarde. Las opciones para que jubilados y mayores de 55 años pasen por la universidad sin necesidad de obtener un título académico al uso se están extendiendo con cierto éxito. La última iniciativa, de la Universitat de Barcelona (UB), se ha saldado con lista de espera en tres de los cuatro cursos ofrecidos. Y la oferta crecerá en el futuro.

Quiero adquirir conocimientos y ponerme al díaLa coordinadora del curso de Pedagogía, Anna Forés, ve "entusiasmadísimos" a los alumnos que se han inscrito en la Universidad de la Experiencia, así como los profesores, jubilados o prejubilados, que se "preparan las clases cada día".

Una segunda juventud

En cierto modo, se trataría de una segunda juventud. "Unos no pudieron entrar cuando les tocaba, otros tienen curiosidad por un tema y ahora tienen tiempo y la mayoría aspiran a entender mejor la sociedad actual", razona Forés..

La demanda de formación a esta edad no es suficientemente amplia"Quiero adquirir conocimientos y ponerme al día", expone Carme Estrach (65 años, toda la vida en la administración, en un despacho), de Mataró y con un nieto en la facultad. "Es el mejor tratamiento rejuvenecedor", destaca Nieves Correas, otra alumna.

Aunque la UB haya puesto en marcha la iniciativa este curso, la mayoría de universidades catalanas tienen programas para atraer a los más mayores. Una es la Universitat Autònoma. Otra, la Politècnica, con un Diploma en Ciencia, tecnología y sociedad, un programa generalista porque "la demanda de formación a esta edad no es suficientemente amplia", reconocen.

Pepita Vilaró: "Me servirá para enseñar a mis nietos"

"El año pasado fui de oyente a Psicología, con jóvenes que podrían ser mis hijos. Me he matriculado en el curso de Pedagogía porque no había plazas en Psicología, pero me gusta. Estoy muy contenta". Pepita Vilaró, de 65 años, vuelve a las aulas que abandonó tras el graduado escolar. "Nos explican cómo comportarnos en sociedad", relata, tras sus primeras sesiones. "Servirá para enseñar a mis nietos, para ponerlos rectos", bromea. Sus hijos están "encantados". Ahora se está peleando para aprender informática y navegar por Internet. "He trabajado 44 años en una tienda de alimentación y atendiendo a la gente. Me decían que soy psicóloga. Pero me falta la carrera".

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