El juicio por el recurso de la Fiscalía contra la sentencia del Juzgado de lo Penal número 1 de Oviedo se ha celebrado este lunes en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Oviedo y ha quedado visto para sentencia.

En el mismo, el fiscal José Perals ha solicitado que se revoque la sentencia por la que se le condenó al pago de una multa por una falta de imprudencia leve y que se le considere autor de dos delitos de homicidio por imprudencia, un delito de lesiones por imprudencia grave y cinco delitos de lesiones por imprudencia grave y que se le impongan las penas de 3 años de prisión y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante cinco años.

El Ministerio Fiscal ha dicho que la omisión de la diligencia debida es "grave" y ha lamentado que la sentencia anterior omitiese factores como que la autopista estaba cubierta por 3 centímetros de nieve y continuaba nevando en el momento del accidente, lo que hace que el acusado circulase a una velocidad "excesiva" para el estado de la vía. "Casi a la misma que la recomendada en circunstancias normales de 80 kilómetros por hora", ha argumentado.

"una levísima responsabilidad"

Por su parte, el abogado de la defensa, Víctor Tartiere, ha reprochado a la Fiscalía que no respete el "acuerdo tácito" al que llegaron las partes en la vista de marzo y en el que su representado aceptó una culpa leve, pese a que solicitaba la libre absolución. "Quizá hay una levísima responsabilidad que no se puede siquiera encardinar como una falta", esgrimió ante la sala.

En su turno de intervención, Tartiere ha explicado que el acusado, N.A.G., circulaba a una velocidad de 74 kilómetros por hora y ha criticado que se diese por válido el que la calzada estaba cubierta por 3 centímetros de nieve, cuando la Guardia Civil llegó "una hora después del accidente" y el dato es fruto de la declaración de "un solo testigo".

Además, ha apuntado que ni el Ministerio Público ni la sentencia recogieron otras circunstancias como la posible existencia de hielo y que el vehículo que le precedía en la calzada había derrapado en el mismo tramo.

Para el letrado de la compañía Interurbana de Autocares, el trabajador circulaba con la convicción de que dominaba el vehículo y la situación cuando se encontró con una situación "inesperada". "La velocidad no ha sido determinante en el suceso", ha defendido, para a continuación recordar que el acusado llevaba en el momento del accidente "más de doce años en plantilla con una actitud intachable y sin accidentes".

Entre otros aspectos, la sentencia del Penal 1 señala que "la velocidad del autobús no era superior a la aconsejada ni llevó a cabo ningún otro comportamiento que denote una ausencia de cautela, precaución o prudencia en el manejo del autobús". Así, considera que el hecho supone "una omisión del deber de cuidado de carácter leve; una culpa".

"El único reproche que se puede hacer al conductor es no haber ajustado aún más su velocidad, haberla reducido más todavía" para así reducir el riesgo previsible de accidente", señala el magistrado, quien considera, por tanto, que se trata de "un reproche de menor entidad".

Los hechos

Los hechos se remontan al 28 de enero de 2006, cuando el acusado N.A.G., natural de Ponferrada (Léon), conducía el autobús modelo Mercedes Benz 0404RH, matrícula C-0228-CH, con seguro obligatorio concertado con la compañía Patria Hispana, propiedad de la empresa Interurbana de Autocares S.A. —perteneciente al Grupo Alsa— de la que es empleado, que hacía un servicio regular de transporte de pasajeros en la línea Ponferrada y Asturias.

Sobre las 14.50 horas el conductor transitaba por el carril izquierdo de su sentido de circulación ala altura del kilómetro 69 de la autopista AP-66, en el término municipal de Lena. Según el fiscal, se trata de un tramo descendente, con una inclinación del 6 por ciento, y "en el que aparecían avisos en los paneles recomendando la precaución por nieve".

Según el Ministerio Público, ese día el asfalto presentaba una capa de nieve de tres centímetros y seguía nevando copiosamente, aún así "el conductor circulaba a la velocidad de 80 kilómetros por hora, que es la máxima velocidad aconsejable en ese tramo en circunstancias normales".

Como consecuencia, el conductor perdió el control del vehículo, que se deslizó hacia la izquierda, momento en el que dio un volantazo para intentar enderezar el autocar sin conseguirlo y finalmente se salió de la calzada por el margen derecho y volcó en la cuneta, refleja el fiscal en su escrito.

A causa del accidente murieron Rosa María Janeiro Ramos, de 45 años, que estaba viuda y era madre de tres hijos de 26, 23 y 21 años y Jennifer García Blázquez, de 18 años, vecina de Novellana (Cudillero).

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