Calle Atocha atascada
Las furgonetas de reparto invaden uno de los carriles de la calle Atocha y reducen a la mitad la capacidad de la vía. JORGE PARÍS

Da igual que sea hora punta o no. Tampoco importa si hay obras o no las hay. En la capital existen 65 grandes calles donde la velocidad media diaria no supera los 10 km/h, según el informe de Intensidad Media Diaria (IMD) del Ayuntamiento de Madrid. Son los puntos negros del tráfico madrileño, tramos donde la circulación siempre está parada sin motivo aparente. De hecho, en las horas más complicadas del día, estas avenidas se recorren antes a pie que en coche.

El exceso de vehículos, el poco uso del transporte público, el abuso de la doble fila, la poca capacidad de las vías y la escasez de guardias de tráfico agravan el caos circulatorio. Agentes de Movilidad, técnicos del RACE, la asociación Automovilistas Europeos Asociados y taxistas analizan para 20 minutos las razones de estos atascos, las soluciones y las rutas alternativas.

Los puntos más negros

  • Alcalá con Gran Vía. Los coches que llegan desde El Prado y Recoletos se atascan en el cuello de botella de la Gran Vía. Actúa de eje vertebrador este-oeste, pero sus dos carriles por sentido no dan abasto. Los expertos no ven solución posible, ya que no se puede ampliar la anchura. En ocasiones es más rápido coger la ronda de Toledo.
  • Antonio López. Al ser una vía comercial, hay doble fila de carga y descarga y clientes que van a las tiendas. La solución es controlar el aparcamiento indebido con más agentes.
  • Atocha. En la glorieta confluyen cuatro avenidas y muchos intentan acceder al centro por la estrecha calle Atocha, que se reduce a un carril en su final. Sólo se evitaría restringiendo la circulación a no residentes.
  • Plaza de España. Allí se juntan los que doblan hacia Gran Vía y los que tuercen hacia Príncipe Pío. También se atasca por el paso de cebra, uno de los más concurridos de Madrid. Una alternativa es la calle Princesa, que sólo se llena en horas punta.
  • Francisco Silvela. Los que llegan de la avenida de América se atascan al acercarse a Manuel Becerra. Para trayectos largos es más rápido circunvalar el centro por la M-30.
  • General Martínez Campos. El túnel de María de Molina agrava el tráfico en la zona: los coches procedentes de cinco carriles intentan incorporarse a sólo dos. Aun así, es la mejor opción para salir a la M-30 y la A-2.
  • Gran Vía-Callao. El embudo del principio de Gran Vía se agrava al llegar a Callao. El semáforo que alterna peatones y coches paraliza la circulación. Siempre que se pueda, hay que evitar esta avenida, optando por las rondas.
  • José Abascal. Se suele utilizar como vía de salida hacia el este y el tráfico se atasca al llegar al estrecho túnel bajo María de Molina. Las alternativas para salir de Chamberí son subir hacia Reina Victoria o bajar por Alberto Aguilera, Sagasta, Recoletos y Alcalá.
  • Túnel de Bailén. La raqueta bajo el túnel se convierte en una ratonera, agravada por los coches que salen de la M-30 en Príncipe Pío y suben al centro. Un parking disuasorio en la A-5 aliviaría el problema.
  • Princesa. Los que llegan de la A-6 y Moncloa producen una congestión en el cruce con plaza de España. Si el destino no está en el centro es recomendable seguir la M-30.
  • San Bernardo. Quienes quieren entrar en la Gran Vía se encuentran con un tapón, ya que la avenida está ya saturada. Es mejor intentar salir por Alberto Aguilera, al norte.
  • Calle Toledo. Entre la carga y descarga y la estrechez, es imposible circular con fluidez.

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