Estos nuevos casos de suicidio implicaron a dos grupos separados de tres y cuatro personas, que perecieron al inhalar monóxido de carbono producido por hornillos encendidos en el interior de dos automóviles cerrados.

El primero de los grupos estaba compuesto por dos hombres y una mujer que aparecieron muertos dentro de un coche. El segundo grupo, formado por tres hombres y una mujer, fue descubierto a las pocas horas en las mismas circunstancias.


Casi 90 casos desde 2003

Esta pauta de suicidio por asfixia colectiva ha causado en los últimos cinco meses medio centenar de muertos en Japón.

El anterior caso de suicido en grupo se había producido el pasado 17 de febrero en la isla septentrional japonesa de Hokkaido y sus malogrados protagonistas fueron cuatro jóvenes que también acabaron con su vida inhalando monóxido de carbono de seis hornillos en el interior de un vehículo monovolumen.

El pasado 5 de febrero otras nueve personas acabaron con su vida en sendos suicidios colectivos cometidos en las provincias de Kanagawa y Shizuoka, en el sur y oeste de Japón, respectivamente.

Desde enero de 2003, casi noventa jóvenes acordaron su muerte en grupo por internet, un canal que facilita su intención de suicidarse sin levantar sospechas entre sus familiares y conocidos.

Los pactos de la muerte

Los suicidas acuerdan el lugar y la hora de la muerte por internet y después acaban conjuntamente con su vida en un coche cerrado por inhalación de monóxido de carbono
Los jóvenes suicidas suelen acordar el lugar y momento de su cita con la muerte por internet y después acaban con su vida en un automóvil cerrado y con las ventanas selladas en cuyo interior encienden los braseros que producen el mortal monóxido de carbono.

Acuden a páginas web en las que pueden encontrar a personas que pasan por similares crisis como las que les impulsan a dar ese paso y en cuya compañía encuentran la fuerza necesaria para cometer el suicidio.

Los suicidios se han multiplicado en Japón entre los jóvenes, muchos de ellos incapaces de adaptarse al ritmo laboral, educativo y económico de la competitiva sociedad nipona.