Un general dice en nuevo libro que los restos del 'Che' Guevara siguen en Bolivia

  • La conclusión está en el libro 'Hay una tumba en Vallegrande'.
  • El autor dice que su conclusión sería difícilmente rebatida.
  • Según el autor del libro, el "fraude existió y persiste todavía".
Imagen del 'Che' Guevara durante un homenaje en Santa Clara (Cuba) en el 40 aniversario de su muerte.
Imagen del 'Che' Guevara durante un homenaje en Santa Clara (Cuba) en el 40 aniversario de su muerte.
Efe

El general retirado boliviano Luis Fernando Sánchez afirma en un libro que salió a circulación este sábado en la Paz que los restos del guerrillero argentino Ernesto 'Che' Guevara siguen enterrados en este país y no fueron llevados a Cuba en 1997, como dicen las autoridades de la isla.

"Los restos del 'Che' permanecen en Bolivia y los que se encuentran en Cuba resultan ser el producto de un operativo de inteligencia estratégica, planeado y ejecutado a largo plazo, debido a necesidades políticas del régimen imperante", señala Sánchez.

La conclusión está en el libro Hay una tumba en Vallegrande, que circula con el diario paceño La Razón y que alude a la población del sur de Bolivia donde un grupo de investigadores, encabezados por médicos cubanos, aseguraron en 1997 que hallaron los restos del 'Che' y otros seis guerrilleros en una fosa común.

El revolucionario fue asesinado el 9 de octubre de 1967 por un sargento del Ejército boliviano que derrotó a la guerrilla. Sánchez, cuya carrera militar comenzó después de ese año, dice que su conclusión es el resultado de un análisis de hechos y pruebas que difícilmente sería rebatido con exámenes que no sean un nuevo examen de ADN por parte de expertos independientes.

El médico cubano Jorge González, que encabezó la operación para dar con los restos de Guevara en 1997, ha señalado que las pruebas de ADN se hicieron ese mismo año tras repatriar el cuerpo del 'Che'.

El general sintetiza cinco argumentos en defensa de su tesis, empezando por la orden superior dada desde el Palacio de Gobierno de La Paz para hacer desaparecer el cadáver, "que ningún militar en su sano juicio se habría atrevido a desobedecer".

También cree "obvio" que no puede haberse hecho un entierro común con siete cuerpos, cuando cuatro de ellos estaban con dos días de descomposición, y el del 'Che' fue "formolizado" para conservarlo. Cree "imposible" que alguno de los enterradores, cuando había una búsqueda frenética de "trofeos", "se haya ocupado de poner la chamarra o el cinturón o cualquier simple prenda al cadáver del 'Che' al tiempo que -supuestamente- iba a una fosa común", porque esas piezas le habían sido sacadas para bañarlo y para la autopsia.

Sánchez también considera imposible que en la necropsia de 1997 se hayan podido identificar los cortes de la autopsia de 1967 o el corte hecho en las manos. También observa que hubo un retraso en los exámenes o pruebas de ADN que se llevaron a cabo sobre los restos atribuidos al Che en octubre de 1997, tras haber salido de Bolivia cuatro meses antes.

De la misma forma, el autor sostiene que hubo un "sospechoso ocultamiento" durante 10 años de los resultados de ese examen cubano, porque de la realización de las pruebas se informó en el 2007. Según el autor del libro, el "fraude existió y persiste todavía", porque a su criterio los restos que se llevaron de Bolivia en 1997 no eran del 'Che', sino de una osamenta que fue traída de Cuba con las características de estatura y arcos supercialiares similares.

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