Euforia, somnolencia, distorsión de la percepción y confusión de las distancias son sólo algunos de los estados que la ingestión de alcohol y drogas provocan en los conductores. Así lo afirmaron ayer los expertos asistentes a la primera jornada del plan formativo en los delitos contra la seguridad en el tráfico, una iniciativa impulsada por la Audiencia Provincial de Alicante y pionera en el país.

<div class="imp"> 365 días pasarán en prisión quienes conduzcan borrachos </div> Cinco personas, cuatro hombres y una mujer, de entre 29 y 40 años, inauguraron la primera sesión del curso de reeducación en la que se proyectaron, como plato fuerte, imágenes sobre los efectos de los accidentes y las secuelas en las víctimas. En próximos cursos se visitarán centros de tetrapléjicos. «Esto deberían hacerlo antes, no después de cometer la infracción», se lamentaban los asistentes mientras repetían: «No volveré a conducir borracho».

El 1 de octubre de 2004 entró en vigor la reforma del Código Penal que faculta a los magistrados a imponer penas de hasta un año de cárcel a quienes conduzcan bajo los efectos del alcohol. Para suspenderla, tendrán que someterse al curso.

«Hay que extender esta iniciativa. Hasta ahora la multa se pagaba y se extingue la responsabilidad del conductor», explicó el presidente de la Audiencia, Vicente Magro.