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bush_juramento Jim Bourg/Reuters

"La mejor esperanza para la paz en nuestro mundo reside en la expansión de la libertad en todo el planeta", afirmó Bush en su discurso de investidura, lanzado desde el Capitolio ante cientos de miles de espectadores.

Bush recordó los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, "un día de fuego", y añadió que "nuestro deber no está definido por las palabras que uso, sino por la historia que hemos visto juntos".

"Mientras haya regiones enteras del mundo fermentando resentimiento y tiranía.... la violencia se concentrará y multiplicará su poder destructivo", añadió.

Bush centró su discurso en recalcar que la mejora de la seguridad mundial depende de que la libertad impere en los lugares donde ahora hay tiranías.

Estados Unidos tiene como tarea fundamental llevar la libertad allí donde no la hay, así como proteger a las minorías y liberar a los oprimidos

Aunque no hubo menciones a otros países, sus palabras fueron en una alusión a Afganistán e Irak y un aviso a los regímenes dictatoriales de otros países. "Esta no es principalmente una tarea para las armas, pero nos defenderemos, y a nuestros amigos también cuando sea necesario", advirtió.

Bush reconoció que los países libres "no deben pretender" que los regímenes dictatoriales no existen, y dijo que la mejoría de la situación en esas naciones será un elemento clave para la profundización de las relaciones con EEUU. Para ello, Bush agregó que es necesaria la colaboración de los aliados de EEUU, con muchos de los cuales Washington ha tenido una relación muy difícil durante los primeros cuatro años de su gobierno, sobre todo con motivo de la guerra de Irak.

"Todos los aliados de Estados Unidos deben saber: honramos vuestra amistad, confiamos vuestro consejo y dependemos de vuestra ayuda. La división entre los países libres es un objetivo prioritario de los enemigos de la libertad", afirmó.

Además, Bush -cuyo primer mandato causó una profunda división interna- pidió la unidad nacional de los estadounidenses. En el terreno de política interna, el presidente estadounidense señaló su disposición a profundizar "la sociedad de propietarios", para que cada uno de los ciudadanos sea capaz de decidir y dirigir su propio destino.

Sus palabras aludieron, aunque sin mencionarlo, a los proyectos de Bush de emprender reformas a fondo del sistemas fiscal y del de pensiones públicas. En su discurso, con numerosas menciones a Dios y a la Biblia, Bush pidió a los estadounidenses que participen en la tarea "idealista" de mejorar el país y llevar la libertad al mundo, tanto dentro del Gobierno como de las Fuerzas Armadas "en la lucha contra nuestros enemigos".