Los últimos recuentos de cianobacteria de las muestras tomadas por Augas de Galicia y el laboratorio de la estación ambiental de Lourizán implican la declaración de la alerta número 2 en la captación de Segade y 1 en la de Rabuñade, en la localidad pontevedresa de Caldas.

Estas medidas suponen la "intensificación" de los controles, destaca la Consellería de Medio Ambiente en un comunicado en el que también apunta que se avisará a los responsables del abastecimiento y a las autoridades sanitarias, que se encargan de certificar la seguridad del agua en las redes de los ayuntamientos.

La presencia de algas, "por muy numerosa que sea, no significa que exista toxina en agua", subraya el departamento que dirige Agustín Hernández. En ningún caso se traduce en que el agua potable esté contaminada, puntualiza.

Esto se debe a que el agua para el consumo es depurada por procedimientos que eliminan la presencia de esta toxina en caso de que se presentara.

El aspecto del río "no incide en la potabilidad de las aguas de la red de abastecimiento, que se confirma absolutamente segura", recalca Medio Ambiente.

Ante las restricciones de agua en Caldas debido a la saturación en los filtros que disminuye la producción de agua potable para el consumo de los ciudadanos, el Gobierno gallego reitera que mantendrá el servicio de abastecimiento con cisternas "el tiempo que sea necesario".

Con todo, informa de que en las captaciones de Ponte Baión y Ponte Arnelas se detectó por primera vez la presencia de la cianobacteria, "pero en niveles muy bajos que no hacen necesaria la declaración de alerta".

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