La recolección de la uva ha concluido estos días en los viñedos adscritos a la Denominación de Origen (D.O.) Rías Baixas, con la expectativa de haber cosechado unos 28 millones de kilos, frente a los 24 del pasado año, lo que supone un crecimiento del 20 por ciento. Con el mayor número de bodegas —204, 12 más que en 2009— adheridas a lo largo de su historia, comienza a partir de estas fechas el proceso de elaboración de la añada de 2010, que llegará al mercado a partir de febrero o marzo de 2011.

En sus recientes visitas a las bodegas, el secretario general de la D.O. Rías Baixas, Ramón Huidobro, constató que ha sido una vendimia "tranquila", ayudada por el buen tiempo, que ha permitido "ordenar y facilitar los trabajos en el campo". Tras la recogida del fruto, queda comprobar "que la calidad sea buena y el vino dé la cara" ante sus potenciales consumidores finales.

Al menos, los sindicatos del sector, como Unións Agrarias (UU.AA.), se han mostrado "impresionados" por la "excepcional cantidad y calidad" de esta vendimia, y las "buenas condiciones" de la uva, con un grado alcohólico de unos 13 grado. Según el delegado de viticultura, José Ramón González, "queda continuar trabajando para evolucionar más".

A diferencia de los conflictos que afectan últimamente a otros ámbitos agroganaderos, como el lácteo, el vitivinícola pasa por "cierta tranquilidad" que, según Huidobro, "contribuye" a los resultados. Así, el papel de la D.O. es "equilibrar las relaciones entre productores y elaboradores", de manera que "los viticultores ofrezcan el mejor producto a las bodegas, y éstas, el mejor vino a sus clientes". Ambas partes, explica Huidobro, "están para ganar dinero, sin ningún afán por ser el niño bonito y llevar la voz cantante".

A este equilibrio vienen contribuyendo, en los últimos años, los contratos sobre el precio de la uva para "garantizar la estabilidad". Fuentes del sector productivo sitúan en 1,80 euros el precio por kilo. Para esta campaña y de manera excepcional, por la "excelente" calidad de la uva, el Pleno del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas decidió incrementar en un 8,33 por ciento el rendimiento por hectárea para todas las variedades.

La vendimia de 2008 había acaparado el mayor número de viticultores, con 6.577, que este año han llegado a los 6.586. Ramón Huidobro atribuye este incremento —que ha sido progresivo desde los apenas 500 registrados en 1987— a que "estar en Rías Baixas supone ofrecer su uva a las bodegas a un precio mayor y que con ella se elabore un vino de calidad, lo que implica un plus y unas garantías al consumidor".

El secretario general de la D.O. no muestra aspiraciones concretas de crecimiento, argumentando que "como cualquier corporación de derecho público, no nos negamos a dar cabida a bodegas o viticultores que estén en el ámbito territorial y cumplan unos parámetros". La única observación reside en "mantener el equilibrio entre la oferta y la demanda, creciendo de forma ordenada y acompasada para no desestabilizar el sector, e impedir que la competencia acapare nuestros nichos de mercado". CRISIS

Los actores del sector vitivinícola no son "inmunes" a la crisis económica actual y, de hecho, ya venían acusando dificultades previas, desde la reforma de la Ley de Tráfico con las consiguientes consecuencias de los controles de alcoholemia, hasta los perjuicios en las exportaciones derivados de la fortaleza del euro frente a otras monedas. Ahora la problemática se centra en el "cambio de tendencia" del mercado, que afecta al sector de la restauración.

"Los restaurantes lo están pasando mal", señala Ramón Huidobro. "La gente no tiene tanto dinero para gastar pero no deja de consumir, por eso compra la cena, el vino, y lo consumen en casa". Y así como bajan las ventas en la hostelería, la D.O. percibe que suben en alimentación, aunque "los vinos no son bienes de primera necesidad, como el pan o la leche", precisa Huidobro.

Ante esta situación, solo cabe "diversificarse, posicionarse, apretarse el cinturón para estar en la posición de salida, y duplicar los esfuerzos para ofrecer más calidad y ser más competitivos en los precios", asegura el secretario general de la D.O. Rías Baixas.

La novedad de esta vendimia fue la entrada en vigor de la norma europea 45011, que le otorgaba al Órgano de Control del Consejo Regulador la doble función de auditoría e inspección. Desde el año 2000, Rías Baixas ya venía aplicando medidas de control tanto en lo que respecta al origen de la uva como a la calidad del mosto, en las que "a partir de ahora se será más exhaustivo". Los 70 veedores habilitados por la Consellería do Medio Rural supervisaron la entrada de materia prima en las bodegas, los transportes entre subzonas y la vendimia en las propias fincas.

El pasado 13 de septiembre se inició oficialmente la vendimia en las 3.814 hectáreas de Rías Baixas, 186 más que en la campaña pasada, con unos días de antelación en el Condado do Tea y O Rosal, y sucesivamente en el Val do Salnés, Soutomaior y Ribeira do Ulla. En este tiempo, los técnicos velaron por garantizar "que el rendimiento de producción máxima de uva por hectárea no excediera de lo establecido por el Consejo Regulador".

NAVIDAD

Aunque la D.O. Rías Baixas no considera que el mercado esté estacionalizado, antes de que finalice el año la campaña navideña será uno de los puntos de atención comercial, por lo que ya está preparando acciones concretas de promoción. El próximo mes de octubre en Santander se realizará un encuentro profesional con especialistas de la zona de Cantabria.

Al mes siguiente, los responsables de la D.O. viajarán a Valencia para realizar una presentación enfocada al consumidor final. También en noviembre, se desplazarán a Shanghai para participar en la 14ª Feria Internacional Food and Hotel. Allí se realizarán catas con sumilleres y, entre las principales iniciativas, una cena de maridaje a base de vino albariño y comida china.

La agenda de la D.O. Rías Baixas concluirá en diciembre con una cata de las añadas anteriores, en la que expertos foráneos analizarán "cómo evolucionan estos vinos con el paso del tiempo". La añada de 2009, con 16 millones de litros, obtuvo una calificación "muy buena". En volumen, solo había sido superada por la de 2006, con 20 millones de litros, que merecieron una calificación "excelente".

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