Dulce Sonsoles, autoritaria Ana

  • ¿Qué hay tras la imagen que nos ofrecen los presidentes y sus mujeres?
  • La ex secretaria de Moncloa y autora de la recién publicada obra 'El presidente en zapatillas' nos lo cuenta.
Sonsoles Espinosa junto a Zapatero y Ana Botella junto a Aznar.
Sonsoles Espinosa junto a Zapatero y Ana Botella junto a Aznar.
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"Sonsoles Espinosa es dulce, cálida, cariñosa..., adorable", mientras que su antecesora, Ana Botella, "es autoritaria, no en los modales, pero sí en el carácter". Lo cuenta María Ángeles López de Celis, secretaria de los presidentes desde Calvo Sotelo a Zapatero, y autora de El presidente en zapatillas (Espasa), la obra con la que sacia parte de nuestra curiosidad.

Muchas de sus palabras a lo largo de nuestra conversación son para Sonsoles, de quien añade "es la más divertida de las que han pasado", y para Zapatero, de quien resalta no sólo su optimismo y su simpatía, sino su atractivo. "Y lo digo como mujer, ¿eh?", matiza por si no quedaba claro el adjetivo.

Para los dos también hay palabras conjuntas: "Es muy cómodo trabajar con ellos, son sencillos, normales y nada exigentes". La otra cara de la moneda la dan sus predecesores: "Aznar es muy exigente, meticuloso, ordenado. Sabe que no es simpático y lo suple con una voluntad de hierro".

¿Y el más divertido?

Aquí viene la sorpresa: "Calvo Sotelo era tan divertido que le hacían corrillo". A la ex secretaria de Moncloa se le notan las ganas de dar una nueva mirada: "Nadie lo conocía de verdad. Tenía ese aspecto tan tieso y envarado, y luego era entrañable... Escribía versos a su mujer".

Una mujer "de las de antes", como la esposa de Adolfo Suárez, Amparo Yllana. Señala Bárbara la diferencia con las siguientes: "Ellas dos eran mujeres y madres de educación religiosa, las siguientes ya eran diferentes". Recuerda, eso sí, la lucha de Yllana por la causa gitana.

Y vuelta a Ana Botella. Inevitable, porque ella fue la primera (y de momento la última) en ejercer de primera mujer de presidente a la americana: "Tomó el control de la organización, de acompañamiento de su marido...". Y la que más cambios hizo en la decoración de Moncloa. Muy diferentes, casi polos opuestos, Carmen Romero y Espinosa, unidas en una misma preocupación: "Son las que más empeño han tenido en mantener vida privada".

Del más romántico al más exigente

El más romántico, más desordenado y también más educado fue Adolfo Suárez, según De Celis, que señala además la educación exquisita de este presidente, que daba constantemente las gracias y que apenas tenía papeles sobre la mesa. Otra historia muy distinta nos la da Aznar, el más temido: "Era muy serio y exigía mucho". Además, cambió la forma de trabajo: "Con él la relación no era tan integral como había sido con Felipe González. Pasamos más a la retaguardia. Pero es que Felipe confiaba mucho en nosotras".

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