El atentado más sangriento de los dos últimos años se produjo hoy, cuando un coche bomba estalló en Hilla, al sur de Bagdad, y provocó la muerte de al menos 106 personas, según la Media Luna Roja.

Aunque respecto a las víctimas civiles no existe ningún balance oficial, se calcula que durante el conflicto bélico y la posguerra han muerto hasta ahora al menos 17.000 iraquíes y más de 200 ciudadanos extranjeros. En ese tiempo han perdido también la vida cerca de 5.500 soldados iraquíes y 1.655 efectivos de las fuerzas de ocupación desplegadas en el país.

Según el proyecto "Iraq Body Count", dirigido por investigadores y pacifistas, 7.350 civiles iraquíes murieron durante los poco más de 20 días que duró la contienda propiamente dicha, mientras que otros 10.000 fallecieron desde que Estados Unidos declaró el fin de las operaciones de envergadura.

Muchos de éstos últimos murieron como consecuencia de los ataques de grupos insurgentes, aunque también miles perdieron la vida en las operaciones del Ejército estadounidense para reprimir las sublevaciones en ciudades como Kufa, Kerbala, Nayaf y Faluya.

De los más de 200 extranjeros fallecidos, 30 eran rehenes de distintas nacionalidades que fueron asesinados por sus captores.