Cada día es más difícil compaginar trabajo y paternidad. Algo que ayudaría a aumentar la natalidad, según una reciente encuesta del CIS, son  las guarderías en centros de trabajo, una iniciativa que todavía está lejos de generalizarse. Afortunados deben sentirse los funcionarios de la Delegación de Hacienda, la única sede laboral en la ciudad con guardería.

«Los padres están encantados porque es muy cómodo. Llevamos el mismo horario, de 8 a 15 horas, y si alguno tiene jornada reducida, puede recoger al niño a las 14 horas», explica Merche Zarzuela, la encargada.

El lugar cuenta con varias aulas, baños, comedor, cunas, patio y cocina, aunque la comida la lleva una empresa de catering. Cuatro trabajadoras y una ayudante cuidan a los 41 niños (de 0 a 3 años) y les preparan juegos y actividades educativas.

La lista de espera para entrar a la guardería es muy abultada, algo lógico teniendo en cuenta que en Hacienda y la Agencia Tributaria hay entre 700 y 800 funcionarios.

Esta escuela infantil, además de cómoda, resulta muy barata para los padres, que sólo pagan la comida y una cantidad simbólica para material educativo.

El centro lleva casi 30 años en funcionamiento. «Han venido a ver las instalaciones la DGA y algunas grandes empresas, que todavía no ofrecen este servicio», señala Zarzuela. Seguro que los empleados agradecerían que sus jefes tomaran ejemplo.