En el contexto del pasado referéndum para la aprobación de la Carta Magna europea (debilidad de la tensión de cambio, escasísimo interés por la Constitución Europea a pesar del sentimiento europeísta, o conciencia del tenue valor instrumental de esta votación para modificar la política nacional o castigar al Gobierno), se anunciaba que la participación seguiría la línea descendente de las elecciones europeas (algo que la opinión pública daba además por sentado). La participación, del 42,3%, fue por consiguiente más baja, referencia obligada, que en las pasadas europeas (2,8 puntos por debajo), pero no tan baja como se pensaba a priori.

Para empezar, no todas las comunidades siguieron la pauta del descenso de votantes con relación a las pasadas europeas. Si en 14 de ellas la participación descendió con respecto a las europeas de 2004, en tres no fue así y tuvieron porcentajes algo por encima (Cataluña, Canarias y Extremadura). Por otro lado, de las 14 en las que bajó la participación, en cuatro la caída fue igual o inferior a la media (Andalucía, Galicia, Aragón y Castilla-León). En cambio, en diez de ellas el descenso superó con mucho a la media (entre –4 y –7 puntos). Los más importantes retrocesos –superiores a los 6 puntos respecto a las europeas– se registraron en Murcia (–7,5 puntos), Madrid (–6,6), Cantabria (–6,6) y la Comunidad Valenciana (–6,0). Esta importante caída, unida al peso demográfico de dos de ellas, Comunidad Valenciana y Madrid, repercutió sensiblemente en el retroceso del porcentaje medio.

En definitiva, el comportamiento electoral fue territorialmente muy diferente. En una parte de España la participación fue igual o superior a las pasadas europeas (aquí se podría incluir Andalucía, cuyo porcentaje sólo estuvo 0,2 puntos por debajo) y en otra el retroceso fue, en cambio, bastante pronunciado y desviado de la media. La media en este caso, con una bajada de 2,8 puntos, es muy poco representativa (sólo Castilla-León se ajustó a ella) de los movimientos de participación/abstención y refleja el saldo teórico entre esos dos comportamientos opuestos.