Almudena Grandes
La escritora Almudena Grandes. Jorge París

Es de las pocas autoras que cuenta con el beneplácito anticipado de los lectores desde que, con 29 años, triunfara con Las edades de Lulú. Han pasado más de veinte años y acaba de comenzar un nuevo y muy galdosiano proyecto, del que la primera parte acaba de publicarse: Inés y la alegría (Tusquets). Una novela que mezcla ficción y no ficción, historia y literatura, y en la que el poder y el amor tienen tanta fuerza como cualquier personaje. Nos recibe con todas las tablas de mujer y profesional ya madura y esa seguridad que le hubiera gustado tener cuando el éxito temprano casi se la lleva por delante. Es ella quien lo dice: "Si pudiera elegir, habría elegido el éxito para la tercera novela".

¿Cuál es el origen de la serie?
Mi novela El corazón helado. Al escribirla me obsesioné por saber más de la historia de España. Hace ocho años que sólo leo y veo cosas del tema. La verdad es que antes de empezar Inés y la alegría pensé: "¿Voy a hacer otra de mil páginas?, qué horror, voy a parecer una viciosa". Primero intenté un guión, pero no me salió, así que me puse con la novela, que es lo mío. Es una obra muy especial, porque durante mucho tiempo sólo he creído yo en esta historia.

Con esta serie voy a tener trabajo, como mínimo, para seis o siete años seguidos

¿Tan poco le gustó cómo adaptaron sus obras que quería hacerlo directamente?
Sólo me han gustado dos, no me han gustado tres y he detestado una. Muchas veces en lugar de adaptar, traducen. Y para eso prefiero las traducciones literarias.

¿Le da vértigo pensar que tiene un proyecto de seis novelas?
No. Cada uno sabe lo que puede y sabe hacer, y yo hay muchas cosas que no sé, pero ésta, sí. Más que vértigo, lo que siento es que soy una privilegiada: con esta serie voy a tener trabajo, como mínimo, para seis o siete años seguidos.

Será usted disciplinada...
Escribo seis horas diarias y por la mañana, que es cuando está la Almudena lista. Es como si tuviera dos vidas: una en la que estoy en mi casa escribiendo en zapatillas, y esta otra, la de las promociones.

La parte de no ficción de Inés y la alegría (la invasión del valle de Arán en 1944) es una historia bastante desconocida...
Cuando la descubrí, me sentí como si fuera por una carretera y viera Disneylandia y nadie más la hubiera visto. Pero es normal, a nadie le interesaba que se supiera cómo un ejército republicano conquistó Arán.

Yo doy mi versión de lo que pasó en Arán, porque no hay una interpretación oficial

¿Algún historiador la ha llamado para enmendarle la plana?
Yo doy mi versión de lo que pasó en Arán, porque no hay una interpretación oficial. Y haciéndolo no pretendo convertirme en apóstol de nada.

¿Cómo se explica que la lean hasta los que tienen aversión al tema de la Guerra Civil?
Se sumergen en la historia y piensan que es mentira y no se posicionan. Y porque es más fácil asumir los sentimientos de los personajes que las ideas.

¿Cómo juzga su trayectoria?
Ahora me gusto mucho más. Madurar tiene muchos inconvenientes, pero alguna ventaja, y una es que soy ahora mucho mejor escritora y tengo más poder sobre lo que hago. Se trata de lograr que tus virtudes sigan brillando y tus defectos no se noten.

Es de los pocos escritores que goza de éxito con cada libro, ¿cuál es la clave para no agobiarse?
La única forma es tener la perspectiva del fracaso; para llevar bien el éxito hay que pensar que fracasarás. Al escribir, la clave, en mi caso, está en la autoexigencia.

BIO

Nacida en Madrid en 1960, lleva desde 1989 (ganó el premio La Sonrisa Vertical con Las edades de Lulú) bendecida por el éxito. Algunas de sus obras son Te llamaré Viernes, Malena es un nombre de tango, Los aires difíciles y Castillos de cartón.