Jimi Hendrix
James Marshall Hendrix: genio, figura, leyenda. ARCHIVO

"Hay un guitarrista al que tienes que ver". Linda Keith, novia del Rolling Stone Keith Richards, estaba convencida del talento de su amigo Jimi. Tras intentar, en vano, contagiar su entusiasmo a Andrew Loog, mánager de los Rolling, Chas Chandler se había convertido en su última oportunidad. Bajista de los Animals, Chandler tenía pensado dejar su banda para dedicarse a la producción discográfica. Cuando la noche del 2 de agosto de 1966 vio tocar a aquel joven en Nueva York, se puso tan nervioso que se tiró su batido encima. Su sonido, cruda y sensual mezcla de blues y rock and roll, era magnético. Su técnica, demoledora. "Aquél era el mejor guitarrista que había visto jamás", contaría Chandler tiempo después.

Aquel era el mejor guitarrista que había visto jamásQuince años antes, Al, el padre de Jimi Hendrix, le había regalado al mayor de sus hijos un ukelele de una sola cuerda que había encontrado limpiando el garaje. Al, afroamericano, se había casado con una india cherokee de la que se divorció a los pocos años de nacer Jimi, y que murió cuando éste sólo tenía 14 años. Fue a esa edad cuando consiguió su primera guitarra. Era zurdo, lo que le obligó a cambiar sus cuerdas, y siempre fue autodidacta. Aquella ausencia de conocimientos teóricos lo llevaría, a la postre, a reinventar la manera de tocar y concebir la música popular.

La conquista británica

Hendrix siempre se refirió a Londres como "su verdadero hogar". No es extraño. De la mano de Chas, realizó su propia invasión británica a la inversa, ofreciendo unos recitales en la ciudad que dejaron boquiabiertas a estrellas locales como The Who, Eric Clapton o Jeff Beck. Y cuando su debut con The Jimi Hendrix Experience vio la luz en 1967, no tardó en escalar hasta el número dos de las listas, sólo superado por los Beatles y su Sgt. Peppers... Apenas necesitaba un empujón para volver a casa por la puerta grande, y precisamente iba a ser Paul McCartney el encargado de dárselo, invitándolo al primer gran festival de la historia del rock.

Fuego, camina conmigo

El verano del amor estaba a punto de comenzar, e iba a tener como escenario principal el County Fairgrounds de Monterey, California. Del 16 al 18 de junio, las flores y el LSD tomaron la ciudad. Hordas de hippies demostraron al mundo que había llegado la hora de que los jóvenes tomasen la palabra. Cuando le llegó turno de subirse al escenario, Jimi Hendrix hizo estallar sus cerebros empapados en ácido.

Aquel exótico joven no tocaba, hacía el amor con su guitarraNunca nadie había visto nada semejante. Aquel exótico joven de Seattle que tanto gustaba a los ingleses no tocaba, hacía el amor con su guitarra. La rasgaba con los dientes. Se la llevaba a la espalda. Extraía de ella sonidos infernales. Y cuando concluyeron sus 40 minutos de concierto, le prendió fuego y la hizo pedazos.

Tras incendiar Monterey, nada volvió a ser lo mismo para Hendrix. Con el público rendido a sus pies, en apenas un año publicó dos discos más: Axis: bold as love, más orientado hacia el funk, y Electric Ladyland, en el que dio rienda suelta a la vertiente más psicodélica y lisérgica de su sonido, anticipándose al rock progresivo de años venideros. Fue el último disco de estudio de la banda.

Muerte de un mito

Monika Danneman había pasado a engrosar la interminable lista de amantes de Jimi Hendrix. Era una más, pero él, como a todas, la hacía sentir la más especial, la única. Durante la madrugada del 18 de septiembre de 1970, cuando ambos dormían en una suite del Hotel Samarkand de Londres, Hendrix sufrió un colapso, fruto de una letal mezcla de barbitúricos, somníferos y alcohol, ahogándose en su propio vómito. Tenía 27 años.

Las circunstancias de la muerte de Hendrix fueron objeto de controversia durante décadas. Versiones como la de la propia Danneman contradijeron la oficial, asegurando que el músico falleció en la ambulancia cuando, camino del hospital, una negligencia del camillero impidió que vomitara correctamente. En aquel momento estaba grabando un disco, First days of the raising sun, cuyas sesiones no verían la luz hasta 1997. Fue la culminación póstuma de una carrera brillante y fugaz, cuyos ecos aún resuenan en la memoria de todo aficionado a la buena música.

El club 27

Con su muerte, Jimi Hendrix entró a formar parte del que ya empezaba a conocerse como el club de los 27, en referencia a los músicos que fallecieron a esa edad. La lista es inmensa: Janis Joplin, Jim Morrison, Brian Jones (miembro fundador de los Rolling Stones) y Kurt Cobain contaban 27 primaveras el día de su muerte. También Ron Pigpen McKernan –de Grateful Dead–, D. Boon –de Minutemen–, Kristen Pfaff –de Hole– y Richey James Edwards –de Manic Street Preachers– también murieron a esa edad, contribuyendo a forjar una leyenda negra en torno a tan fatídica cifra.

No pases de...

Una película. 'Woodstock. Tres días de paz y música'. En 1969, 450.000 personas abarrotaron la localidad de Bethel, Nueva York, para ser testigos de un festival histórico. Janis Joplin, The Who, Santana y un pletórico Hendrix, entre otros, pusieron la música. Michael Wadleigh rodó un documental clave para entender el espíritu de una generación. Warner. 16,99 euros.

Un disco. 'Are you experienced?' El debut de la banda de Hendrix maravilló a propios y extraños gracias a su sonido salvaje e innovador y sus numerosos hits: Hey Joe, Foxy Lady, Purple Haze... Una bomba de relojería calificada unanimemente como uno de los discos de rock más grandes jamás grabados, y cuya vigencia sigue intacta a día de hoy. MCA. 16,95 euros.

Un libro. 'Jimi Hendrix. La biografía'. El periodista estadounidense Charles R. Cross dedicó cuatro años de su vida –durante los cuales realizó más de 300 entrevistas– a dibujar el retrato del mito. Una exhaustiva y amena biografía que contribuye a humanizar a Jimi Hendrix más allá de su leyenda. Ma non troppo. 22,95 euros.