Sus hijos van a la escuela infantil de Nuevos Ministerios. Ellos trabajan en Fomento, Vivienda o Medio Ambiente, y desde que se incendió el Windsor están muy preocupados. Temen lo que podría ocurrir ante un hipotético derrumbe de la torre y tampoco se fían de cómo se harán las tareas de demolición.

La escuela, a la que acuden a diario 190 menores de tres años, está frente a El Corte Inglés, apenas a 50 metros del edificio incendiado. Los más pequeños, de cuatro a seis meses, ocupan las aulas más cercanas a las ruinas.

«La demolición generará mucho polvo y pueden caer cascotes y escombros. ¿Qué pasa si hay amianto, que es muy tóxico?», explica uno de los padres, que prefiere mantener el anonimato.

«Además, ante el riesgo de derrumbe, recomiendan evacuar al personal con un trapo húmedo en la boca. ¿Quién va a sacar a los chavales de tan corta edad si hay una desgracia?», se pregunta otra madre.

Por ahora, más de la mitad de los padres no llevan a los niños a la escuela, a costa de buscar otra privada, más cara. Para volver, piden que las aulas se trasladen a otra zona de Nuevos Ministerios, opción que se barajó y rechazó hace dos años por su alto coste.

- La familia Reyzábal, propietaria del Windsor, ha pedido al juzgado acceder de nuevo al edificio para seguir investigando, lo que retrasaría el derribo, que está previsto que dure 11 meses y que cueste al menos 17,5 millones de euros.