Joaquin Phoenix
Joaquin Phoenix saluda a su llegada al festival en Venecia. Efe

Esta siendo la comidilla del festival. El documental que Casey Affleck presentó hace unos días sobre la nueva vida de Joaquin Phoenix al margen de los escenarios ha encendido el debate en Venecia: ¿realidad o ficción? I'm still here, que es como se llama el polémica documental, ahonda en un Phoenix que a lo largo de estos últimos dos años ha protagonizado un espectacular descenso a los infiernos.

La formula la conocemos todos. Estrella mediática que de un día para otro empieza a tomar decisiones erróneas y acaba con su carrera. Aquí Phoenix lo deja bien claro: está harto de ser actor, de trabajar para otros. De interpretar un papel que no le corresponde. Y se lanza al vacío, sin paracaídas. Drogas, prostitutas, el intento de iniciar una carrera en el mundo del hip-hop... En una de sus múltiples majaderías, su asistente defeca en su cara. Así, tal cual, en riguroso plano general.

Visto el documental, la Mostra anda dividida entre los que no se creen el circo de Aflleck y Phoenix y los que dan por hecho que lo que se ve en pantalla es realidad pura y dura. Entre los primeros, abunda el deseo de creer que todo es una broma y que un tipo como Phoenix no puede haber sido capaz de dar permiso para que alguien hunda su carrera así como así. Porque su imagen ya va a quedar perjudicada, visto el puritanismo de Hollywood, aunque la cosa quede en una broma privada entre cuñados (Affleck sale con la hermana de Phoenix). Pero de ser cierto, la carrera del hasta hace nada actor, está más que finiquitada.

División de opiniones

En España los medios no salen de su asombro después de contemplar el dantesco espectáculo pergeñado por el pequeño de los Affleck. Para El País, de ser todo una gran farsa, convierte a Joaquin Phoenix en "el mejor actor de nuestros tiempos". En Público, donde también dan cancha a la hipótesis de que sea una broma, ven al actor "sobreactuado". Para El Mundo, no es tanto una cuestión de saber si lo que vemos es realidad o ficción, si no de una obra que "duela a quien duela" cuenta "la verdad" sobre los últimos años de la vida del actor.

La prensa internacional también se ha hecho eco del asunto. En The Guardian no entran a valorar si lo que vemos en I'm still here es cierto, pero resaltan las palabras del director, Casey Affleck, que insiste en que "no es un montaje". Variety, la biblia de la industria del cine lo tiene claro: "¿Realidad o ficción? Un poco de todo", asegura.

A pesar de no quedar claro y no de tener una respuesta, que probablemente no llegará por lo menos hasta el estreno comercial del documental, las sensaciones de cada espectador son las que cuentan al salir de la sala. Visto el nivel de degradación al que Phoenix llega, y que comenzó meses atrás en una entrevista en el show de David Letterman, la opinión generalizada es que todo debe tratarse de un montaje. Pero, visto lo visto, a nadie le extrañaría a estas alturas que el propio Phoenix esté obsesionado con comenzar una carrera musical. El tipo ya ha grabado tres temas. Que se prepare la industria musical.