Tan sólo media hora antes, un comunicante anónimo, que decía hablar en nombre de ETA, avisaba al diario Gara de la colocación del explosivo. La bomba, que no produjo daños personales, estaba ubicada junto a la piscina, en una caseta de servicio que quedó destrozada.

Según explicaron desde el Ayuntamiento, los empleados del banco hacen uso de las instalaciones sólo en época estival, entre mayo y octubre. El complejo, que está emplazado en la partida de El Paraíso, cerca de la playa, estaba ayer cerrado y vacío. A las 16.40, una hora y cuarto después de la deflagración, la Guardia Civil reabría al tráfico la Nacional 332.

Con el de ayer son tres los atentados perpetrados en la provincia en los últimos tres meses. El primero fue el 6 de diciembre de 2004, cuando, coincidiendo con el Día de la Constitución, una bomba explotó en el centro de Alicante. El segundo ocurrió el 30 de enero en Dénia. Un hotel con 200 personas fue desalojado. La bomba explotó también a las 15.10 horas.

El delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Antoni Bernabé, desplazado a la Vila, atribuyó la autoría de los atentados a un comando itinerante «que actúa y luego se marcha». El delegado descartó la existencia de un comando estable en la provincia, al que pertenecerían los detenidos en El Campello y en Valencia.

Dos muertos en Santa Pola en 2002

Alicante se ha convertido en objetivo de ETA desde que en 2001 falleció en Torrevieja una etarra mientras manipulaba una bomba. Desde entonces ha cometido seis atentados en la provincia. El más sanguinario fue el de Santa Pola en agosto de 2002. Murieron un hombre y una niña de seis años. En julio de 2003, ETA atentó en Benidorm y Alicante con maletas bomba. Hubo heridos graves. Y en los tres últimos meses, otros tres.